03 de diciembre de 2019
03.12.2019

Los peligros de la desinformación

02.12.2019 | 20:02

El periodismo y la información disfrutan hoy de un inminente peligro. Los vetos de partidos como Vox, los insultos a periodistas y ataques en la prensa en los recientes disturbios desarrollados en Cataluña son algunos puntos que han elevado el índice de peligrosidad. Esto, unido a la falta de verificación, de transparencia, de contextualización y de visualización de algunos cauces "informativos", además de la proliferación de noticias falsas, las fake news, las comparecencias sin preguntas, representa la anatemización del periodismo hasta llevarlo al desprestigio. Y la desinformación es la mayor aliada de autoritarismo, dictaduras y la negación de la libertad de las personas.

La imputación de una docena de periodistas por informar de datos de la detención e investigación a varios miembros de los CDR catalanes, Comités de Defensa de la República, que el juez había declarado secretos ha sido la gota que puede hacer rebosar el vaso de la persecución a los medios de comunicación. Hasta María José Segarra, fiscal general del Estado, hubo de salir al paso de tal imputación por un juzgado de Madrid manifestando que la impugnaría. En las mismas fechas fue elegida la nueva directiva de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) y su presidente señaló: "Está la cosa muy mal", porque "el silencio corresponde a los funcionarios, no a los periodistas. Les han imputado porque no han guardado silencio. Conocían la noticia, la noticia ha sido declarada como veraz, ha sido declarada de interés público. Y por lo tanto el artículo 20 de la Constitución protege ese tipo de noticias?". En declaraciones a Las tardes de Radio Nacional el presidente Juan Caño, refiriéndose a vetos, insultos, imputaciones y fake news, dijo que "cada uno de estos casos es un paso hacia el precipicio y el precipicio es que se apague el derecho a la información, el derecho de la explicación". Añadió que con la proliferación de noticias falsas o no verificadas hace que "en estos momentos la confianza de la sociedad en las noticias está quebrada gracias a esas fake news, y por otro lado se ha producido un deterioro gravísimo de las condiciones de trabajo. Es decir, cada vez más el trabajo es precario. Estos dos factores son fundamentales. La defensa de la libertad de expresión y la defensa del derecho a la información son también fundamentales".

Sol Gallego-Díaz, durante un desayuno informativo del Foro de la Nueva Comunicación celebrado en Madrid, reivindicó un periodismo de alto nivel para huir de la simplificación del populismo. La directora del diario El País destacó la importancia de contar con "medios de comunicación con un alto nivel de profesionalización", que permitan combatir esa simplificación acentuada hasta el paroxismo por lo medios amarillos. Y recalcó que el lector debe encontrar en el periódico "seguridad, veracidad, capacidad de discriminar lo importante de lo accesorio". Y en un encuentro de periodistas con escolares de Educación Primaria celebrado en Málaga, Iñaki Gabilondo manifestó ante un abarrotado auditorio infantil que "el periodista es la persona que trabaja para que todo lo que le pase al ser humano sea considerado digno de ser contado". El periodismo, dijo este veterano comunicador, no puede desaparecer puesto que es uno de los pilares fundamentales de la democracia, "van juntos en la misma aventura para que todos tengamos derechos y podamos participar en las cosas que nos conciernen".

En un trabajo publicado en Cuadernos de Periodistas, de la APM, titulado Informe de la Profesión Periodística del año 2015, se contabiliza otro problema: entre 2008 y 2015 desaparecieron 12.200 puestos de periodistas; la publicidad, gran fuente de ingreso de los diarios, continuó bajando hasta el ejercicio de 2018; los lectores por Internet en el año 2000 fueron 1,9 millones mientras en 2018 alcanzaron los 31 millones; Maldita.es -que comenzó como Maldita Hemeroteca- es una fuente de verificación contra fake news; y entre 2008 y 2014 los periodistas fundaron 454 medios digitales realizados por periodistas y financiados a través de crowdfunding, suscriptores, mecenas... pero muchos no lograron sobrevivir.

Aunque el experto en medicina laboral Víctor Vidal señalaba días pasados que "leer el periódico en papel reduce el estrés", el peligro que corre el periodismo actual, según se ironizaba en una tertulia radiofónica, es que "pasamos de Ortega y Gasset a Ortega-Smith".

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