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La Opinión de A Coruña

Pedro de Silva.

Tiempo político muerto para Adriana Lastra

Bastaría la razón esgrimida por Adriana Lastra para dejar el cargo, pues, demagogias aparte, el trabajo al frente de un partido como el PSOE en un periodo de fuertes tensiones sociales, las internas y las inevitables con responsables del Gobierno, harían difícil llevar con sosiego un embarazo de riesgo. Pero si la sustitución ya estuviera sentenciada (como a simple vista parece), sería obligado ver también en la dimisión de esta política agreste y noble, con probada valía en el combate y en la negociación, ajena al famoseo y celosa de su intimidad, el deseo de anticiparse sin faltar a la lealtad política pero sin renuncia tampoco a la dignidad personal, marcando ahí cierta distancia con el tipo de sumisión que le deja a uno sin perfil propio. La gente con carácter sabe que este es un capital con valor variable en el mercado, pero es el que uno posee. Ahora veremos si sabe administrarlo.

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