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La Opinión de A Coruña

Carmen Pérez Novo

Infecciones secretas

Las infecciones de transmisión sexual (ITS) son enfermedades, con sus síntomas y tratamientos efectivos, pero también con grandes repercusiones. De hecho, han constituido, y constituyen, uno de los principales tabúes de la historia. Son, en definitiva, infecciones que se esconden. Lo bueno que tienen es que, en la actualidad, pueden tratarse con resultados eficaces.

El paso más importante que se dio fue cuando, en 1928, Alexander Fleming, profesor de Bacteriología en el Hospital St. Mary de Londres, descubrió la penicilina, de gran eficacia contra la sífilis y la gonorrea. El efecto de estas terapias trajo como consecuencia una disminución en el número de casos, hasta el punto que llegó a considerarse que habían desaparecido. La alegría no duró mucho tiempo, debido, entre otras cosas, a la aparición de las de origen vírico (hepatitis B, herpes genital, papilomavirus, VIH....) sin tratamientos eficaces, dado que los antibióticos no tienen efecto sobre estos microorganismos infecciosos.

Además, no debemos olvidar la revolución sexual en muchos países de occidente. La aparición de métodos anticonceptivos, cómodos y seguros, como son la píldora contraceptiva y el DIU, han ofrecido a las mujeres una mayor libertad sexual, al perder el miedo a un embarazo no deseado. Eso trajo como consecuencia el abandono del preservativo, anticonceptivo menos seguro, pero que protege contra estas infecciones. También debemos tener muy presente que el uso excesivo, incorrecto y sin control de los antibióticos ha originado la aparición de cepas de microbios resistentes a esta terapia, causando recidivas muy frecuentes.

Por eso, señoras, señores, señoritas y señoritos, para que vamos a engañarnos. Hemos tenido muchos avances en los últimos tiempos, en muchos campos de la medicina. Pero las ITS están ahí. Dándonos muchos quebraderos de cabeza. Fíjense en el dato que voy a darles: cada día, más de un millón de personas contraen una ITS. Se calcula que, en 2016, casi un millón de gestantes padecían sífilis, causando esta infección complicaciones en alrededor de 350.000 partos, entre ellas 200.000 muertes del feto o del recién nacido ¡Muy fuerte! Por si fuera poco, algunas se caracterizan por períodos de latencia largos, durante los cuales esa persona no sabe que está infectada, pudiendo contagiar a la pareja, o parejas, con las que tenga uniones sexuales.

Qué duda cabe de que practicar sexo da mucho gusto. Pero puede tener efectos secundarios desagradables: embarazo no deseado y enfermedades de transmisión sexual. Ambas cosas son serias. Pero se pueden evitar con sentido común. Y de una forma muy sencilla. Usando correctamente los condones, en toda la actividad sexual vaginal y anal, se está protegiendo contra las ITS y contra el embarazo no deseado.

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