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Ana Bernal Triviño

¿A qué juega TikTok?

La semana pasada escribí aquí una columna sobre la exhumación de Queipo de Llano, las atrocidades que sufrieron las fusiladas por ser mujeres, y sobre García Lorca. Era una mínima parte de lo que hay en los libros de Historia. Compartí el artículo en TikTok, pero alguien lo denunció y fue eliminado. Dicen que infringe las normas por incluir “insultos y muestras de odio” a “atributos protegidos” y por “acoso sexual”. Por esta regla, TikTok retiraría informes de Naciones Unidas, que bien documentó la brutalidad de la dictadura y el insulto que sí es la falta de reparación en nuestro país. Espero no entender que TikTok considere que Queipo de Llano es una figura de “atributo protegido” y que un vídeo que denuncia la violación de mujeres en guerra sea considerado “acoso sexual”.

No es la primera vez que me ocurre. Antes eliminaron otro vídeo donde hablaba de valoraciones forenses sobre el mito de los agresores como enfermos mentales. No se puede hablar de delincuentes, al parecer, ni concienciar a las víctimas ni hacer pedagogía. Lo mismo me ha pasado en otras redes.

Pienso en esta reacción de TikTok mientras leo que ya tenemos la primera condena por una fake new, por compartir un vídeo falso en Twitter con un fin racista. Y pensando en todo ello, me pregunto… ¿A qué juegan TikTok y las redes sociales? Esas por las que se informa la juventud. ¿Juegan a borrar la memoria histórica? ¿A respaldar el acoso machista? ¿A que misóginos o racistas campen a sus anchas? Mejor que digan que lo que quieren es que hagamos un bailecito y no pensar. ¿Dónde está la responsabilidad de las redes para que no prospere el negacionismo científico, histórico o de género? ¿Qué contenidos permiten con complicidad y cuáles censuran? Me da igual que me cierren la cuenta. No vivo de ser influencer. Pero inquieta pensar qué están ofreciendo a la juventud, dejando impunes lo que sí son mensajes de odio y el acoso. No nos van a callar pero, mientras, definen bastante su falta de responsabilidad, cómo respaldan al negacionismo y cómo juegan con la memoria y los derechos.

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