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Ánxel Vence

Crónicas galantes

Ánxel Vence

El goleador Raphael

Los goles de España en Qatar llevan música de Raphael, del mismo modo que la banda sonora de la pandemia fue el Resistiré del Dúo Dinámico. La Federación Española eligió Mi gran noche, que en realidad es una composición de Salvatore Adamo, para ilustrar cada uno de los goles de la selección. En esto se conoce que la gente de por aquí tira más bien a los clásicos de la música popular.

Marque quien marque, el goleador es un cantante casi octogenario al que no lo pesaron los años para celebrar hasta siete veces su gran noche en el partido inaugural de España frente a Costa Rica. Quizá hubiera sido más apropiado para la ocasión el tema Escándalo, es un escándalo, que también forma parte del repertorio de Raphael. Pero quién iba a pensar en semejante escandalera de goles.

Curiosamente, el equipo español de este Mundial es muy joven. Su media de edad apenas supera los 25 años; y entre los jugadores destacan algunos que aún militan en la adolescencia, como Gavi, Pedri o Baldé. No parece probable que muchos o siquiera algunos de los que estos días defienden el honor balompédico del país tuviesen noticia de una canción que fue éxito en el remoto año 1967. Ya habrán consultado en Google de qué va la vaina.

Parecería lógico que este grupo caracterizado por la mocedad prefiriese temas de Rosalía, de rap o incluso de reguetón para ilustrar sus goles con música; pero qué va. Los jefes han elegido para ellos un tema de Raphael, que anda cerca de los ochenta y se declara influido por artistas tan diversos como Carlos Gardel, Elvis Presley, Adriano Celentano y Manolo Caracol.

Será que el fútbol es una cosa ya algo antigua de la que los jóvenes se van distanciando; si bien no estaría uno tan seguro. Lo que ha cambiado es el formato, pero no la afición. Donde hace años reinaban los astros de la radio nocturna, hoy lo hace el veinteañero Ibai Llanos por los canales de internet. Sigue habiendo peña de chavales para el fútbol; solo que ahora han mudado de medio y de locutor.

Otra cosa es que sean relativamente pocos, si se compara su número con el de los que aún pueden recordar por razones de edad los estribillos y la música de las canciones de Raphael. Son casi cinco millones y medio los españoles que tienen entre 60 y 70 años, cifra que supera en algunos cientos de miles a los que andan entre los 20 y los 30.

Quizá este crudo dato demográfico explique la elección del intérprete jienense para jalear con su música —aunque no sea exactamente suya— cada uno de los goles de la selección española. Aunque la memoria empiece a fallarles, son muchos más los españoles añosos a la hora de fijar los recuerdos musicales del país.

Pasa lo mismo con la política. La mayoría de los jóvenes tiende a votar —cuando vota— por opciones revolucionarias: ya sea las que juegan por el extremo izquierdo del campo, ya las del extremo derecho. Parece lógico, si se tiene en cuenta que lo propio de la juventud es rebelarse contra el orden establecido; y ya habrá tiempo para cambiar de opinión más adelante. Las elecciones, sin embargo, las decide la gente mayor por mera razón estadística.

De ahí que los grandes acontecimientos recientes —pandemia o Mundial— lleven la banda sonora del Dúo Dinámico y de Raphael. Este es país para viejos.

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