31 de julio de 2020
31.07.2020
La Opinión de A Coruña
Gestionando hijos

Quiero que mi hijo sea un chivato

Educar en la empatía puede ayudar a que los más pequeños no le den la espalda al bullying

31.07.2020 | 18:52
El chivato puede convertirse en héroe en casos de bullying.

Sin darnos cuenta, transmitimos a nuestros hijos e hijas ciertos mantras que luego ellos asimilan y aplican en sus vidas al pie de la letra. "A nadie le gustan los chivatos", "mantente alejado de los líos", "no te metas en los asuntos de los demás"€ Esto, sumado al miedo a ser el "siguiente" o ser desplazado del grupo, puede derivar en el silencio o la complicidad de los observadores ante situaciones de acoso escolar.

Cuando se produce una situación de bullying, solemos centrarnos en quien ejerce el acoso y en el acosado. Sin duda, son los principales protagonistas de la escena, ¿pero qué ocurre con los actores secundarios? Los niños y niñas que observan cómo ocurre el acoso, los testigos.

4 tipos de testigos en situaciones de bullying


El psicólogo David Cuadrado nos cuenta que existen cuatro tipos de observadores cuando se produce una situación de acoso escolar:

  • Los asistentes: alumnos que "ayudan" al acosador aunque no hayan sido ellos quienes comenzaran. El peligro principal es que se conviertan ellos mismos en acosadores en corto plazo o que refuercen de tal manera a los primeros que aumenten el grado y violencia del acoso.
  • Los reforzadores: jalean, comentan positivamente, muestran en redes sociales, dan feedback positivo y de refuerzo a los actos del acosador. Ellos facilitan, a menudo, la imagen positiva del acosador o la negativa de la víctima. Son quienes más ayudan a distribuir por redes sociales las imágenes y frases fomentando el ciberbullying. Corren el riesgo de convertirse en asistentes.
  • Los externos pasivos: no se inmiscuyen. Huyen de la situación. Recogen esa frase que hemos comentado antes de algunos padres: "no te metas en líos". En la mayor parte de los casos llegan a racionalizar lo sucedido teorizando sobre qué ha hecho la víctima para merecer ese trato.
  • Los defensores: toman partido por la víctima. Los apoyan y consuelan. A menudo después de lo acontecido. Solo pocas veces antes o durante el acoso. Son quienes se atreven a ponerlo en comunicación a profesores y padres.

El papel de las madres y padres


La postura que adoptemos y que transmitamos a nuestros hijos e hijas respecto a estas situaciones va a ser determinante a la hora de configurar los comportamientos que luego ellos acabarán llevando a cabo. En una maravillosa ponencia de la socióloga Carmen Ruiz Repullo sobre la violencia de género en adolescentes, la socióloga nos instaba a "deserotizar al chulo y erotizar al friki". Dejar de idealizar la figura del chulito, el malote que va por la escuela modo Mario Casas en 'Tres metros sobre el cielo'. Y en esto voy a añadir otra más: tenemos que erotizar y ensalzar al chivato. El chivato que se convierte en héroe, el que ve una situación de acoso y se lo dice a sus padres o a sus profesores, el que acude en busca de ayuda, el valiente que no consiente con su silencio.

Esos son los valores que debemos transmitir a nuestros hijos e hijas, que ante las injusticias no se queden callados.

El bullying no es algo que afecta solamente a quien lo sufre y a quien lo ejerce, la sociedad entera tiene que unirse, cada uno desde su posición, para luchar contra esta lacra que sigue afectando a nuestros jóvenes. Según el estudio realizado por Gestionando hijos y Totto acerca de la percepción de los españoles sobre el bullying refleja que 1 de cada 5 niños escolarizados sufre bullying y 8 de cada 10 jóvenes han presenciado alguna vez una situación de acoso escolar.

En definitiva, educar a nuestros hijos en la empatía, en la inteligencia emocional, entrenar su asertividad y la confianza en sí mismos, reforzar su autoestima€ serán factores indispensables para que se conviertan en personas capaces de vivir en sociedad, que no se dejen pisotear y que levanten la cabeza ante las injusticias.

Así que sí, yo quiero que mi hijo sea un chivato. Porque eso significará que ha aprendido los mejores valores que como madre le podría enseñar, y me hará sentirme tremendamente orgullosa de haber criado y educado a alguien que no le da la espalda al bullying.

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