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La Opinión de A Coruña

Gestionar la ansiedad, dormir y otros consejos para triunfar en la selectividad

Preparar el examen en función del tipo de estudiante que se es, marcarse objetivos o pasar de ‘neuromitos’ y bebidas energéticas, entre las recomendaciones de profesores y divulgadores

Estudiantes, durante la ABAU de junio de 2021, en la facultad de Caminos de A Coruña. | // CARLOS PARDELLAS

Empieza la cuenta atrás para la selectividad. Nervios, cafés extras, horas de biblioteca, repaso, noches en vela… Hay alumnos, incluso, que realizan cursos intensivos en academias privadas. ¿Cuál es el mejor método para prepararse —y aprobar— la ABAU (Avaliación de Bacharelato para o Acceso á Universidade)? Más allá de la respuesta obvia (estudiar), evaluadores de selectividad, profesores y divulgadores ofrecen siete claves imprescindibles para salir airoso de la prueba académica que más ansiedad genera a los estudiantes (y a sus familias), a pesar de que la selectividad en España la aprueba el 90% del alumnado.

- Preparar el examen a medida. Hay que pensar qué tipo de alumno o alumna se es porque la manera de preparar el examen no tiene nada que ver. “Básicamente hay dos modelos: el que tiene el hábito de estudiar y el que no. Los segundos están obligados a memorizar a lo bestia. El aprendizaje no es lo mismo que el logro. Se puede aprender poco memorizando mucho. Estos estudiantes no pueden adquirir el hábito en unas semanas, así que les toca recuperar la información de la mejor manera posible y tratar de organizar esos datos masivos haciendo hincapié en las palabras claves”, explica Juan Fernández, profesor, divulgador y autor del ensayo Educar en la complejidad. El experto, mientras, anima a los alumnos con hábito de estudio a preparar la selectividad como si se enfrentaran al carne de conducir: realizando muchos test. “Repetir una lección en alto no es tan efectivo como escribirla”, añade. Durante estas semanas, Fernández recomienda a los aspirantes que no dejen de practicar lo que van a hacer en los días de selectividad: escribir, hacer comentarios de texto, resolver ejercicios… “Lo mejor es practicar con modelos tipo y usarlos como una guía”, concluye tras dar un truco para ambos modelos de alumnos: “El día del examen es mejor empezar por las preguntas más fáciles porque eso brinda confianza”.

- Estudiar lo que ya se sabe. “No es el momento de estudiar temas nuevos ni enfoques diferentes sino de repasar lo que ya has estudiado durante 2º de Bachillerato, que es un curso dedicado exclusivamente a aprobar la ABAU”, aconseja Carlos Elías, catedrático de Periodismo en la Carlos III (Madrid), que también ha sido evaluador de selectividad y secretario de los tribunales de esas pruebas. Elías, autor de Science on the ropes, mira con recelo el negocio que se han montado muchas academias que realizan cursos intensivos para la ABAU. “Los profesores de instituto tienen contacto directo con los responsables de la selectividad y son los que mejor saben cómo serán los exámenes”, añade.

- Marcarse objetivos. “A más conocimientos, menos nervios”, resume Marta Babe, profesora de Secundaria y miembro de la asociación Mejora tu escuela pública. Es de perogrullo, pero para aprobar la selectividad hay que estudiar. Pero no de cualquier manera sino marcando objetivos semanales. “Cada día hay que hacer una revisión de temas estudiados y dejarse tiempo para repasar por si no consigues dominarlos en el horario marcado”, añade la docente.

- Combatir la ansiedad. Para cualquier aspirante a entrar en la facultad, la ansiedad es el principal enemigo. Sin necesidad de recurrir a los lemas de Mr. Wonderful, es importante pensar en positivo. “Han aprobado Bachillerato, así que tranquilidad. Hay que ser consciente, además, de que el 90% de los alumnos aprueba la ABAU. No es jugárselo todo a una carta porque los exámenes compensan”, recuerda el catedrático de la Carlos III. Llevados por la ansiedad, algunos alumnos —conscientes de que no están saliendo airosos de la prueba— escriben “mensajes raros” en los exámenes para despertar la compasión del examinador. Por ejemplo: “No me sabía muy bien el tema, pero necesito una nota alta porque quiero estudiar Medicina”. Ese tipo de recados —concluye Elías-— solo descalifican al estudiante. El profesor universitario recomienda a los aspirantes que no fantaseen mucho con el grado que quieren cursar una vez aprobada la ABAU porque eso les aporta una presión añadida. “Es mejor decidir qué carrera se va a hacer una vez obtenida la nota, no antes”, subraya. Por más nervioso que estén los estudiantes, Elías les exhorta a no copiar. “No deben jugársela de esa manera, no merece la pena”. También aconseja a los padres y las madres que no acompañen a sus hijos porque su presencia y sus constantes preguntas solo les generan más estrés.

- Ni mitos ni estimulantes. Ni el cerebro necesita azúcar para funcionar ni la atención plena se limita a 20 minutos. Huir de los neuromitos y abrazar la ciencia es otra excelente recomendación. Las mal llamadas bebidas energéticas tienen tanto azúcar que solo pueden contribuir a que salgan caries. “La cafeína es un estimulante, pero no aporta ningún nutriente que podamos considerar capaz de subir el nivel de energía, sino que transmite una sensación de alerta y disminuye el sueño”, recuerdan el médico Carlos Casabona y el dietista nutricionista Julio Basulto, autores del ensayo científico Beber sin sed. Ingerir una de estas bebidas es similar a tomarse 15 azucarillos y tres cafés.

Los principales efectos adversos de su consumo —el mayor peligro es mezclarlas con alcohol— están relacionados con el aparato cardiocirculatorio y el sistema nervioso central. “El cerebro no necesita ninguna ayuda externa porque por sí solo tiene capacidad para entrenarse. Los hábitos son más potentes que las sustancias”, recuerda el autor de Educar en la complejidad, que insiste en que para permanecer atentos y concentrados es mejor no tener estímulos ajenos. Es decir, hay que abandonar el móvil y no ponerlo en la mesa de estudio. Marta Babe sugiere realizar pequeños descansos de 5 minutos. “Se puede andar un poco, aunque sea por casa. O tomar un puñado de frutos secos o una pieza de fruta”, afirma.

- Respetar las horas de sueño. Dormir es un “superpoder”, en palabras del científico Matthew Walker, autor de Por qué dormimos. No dormir las horas suficientes (los adultos tienen que hacerlo entre siete y nueve horas) afecta a todos los órganos: destroza el sistema inmunitario, alterna los niveles de azúcar en sangre, bloquea las arterias coronarias y daña la concentración. “Dormir es fundamental para la memoria”, añade el profesor Fernández. La víspera de selectividad no es bueno darse un atracón de apuntes. “No hay que estudiar porque no se retiene nada. Lo único que hay que hacer es descansar y dormir”, concluye Elías.

- Prepararlo todo de víspera. Sobra decir que el día antes del examen hay que planificar todo. Desde los bolígrafos que se van a llevar hasta la calculadora o el diccionario de latín. Fundamental: salir de casa con tiempo. Marta Babe añade que, el día del examen, no es raro recibir llamadas de alumnos diciendo que han perdido el autobús y no encuentran taxi. “Son chavales de 18 años y las profesoras parecemos sus madres”, se ríe.

España reduce a la mitad el abandono escolar desde 2010, pero sigue a la cabeza en la UE

España logró reducir su tasa de abandono escolar de un 28,2% en el año 2010 a un 13,3% en 2021, uno de los descensos más agudos de la Unión Europea (UE) en este periodo, si bien continúa siendo el segundo país europeo con mayor porcentaje de la población de entre 18 y 24 años que ha acabado, como mucho, el primer ciclo de Educación Secundaria y no sigue formándose. Son datos recogidos en el día de ayer la oficina europea de estadística, Eurostat, que apunta a un descenso en esta tasa a nivel europeo a lo largo de la última década —del 13% en el año 2010 al 10% en 2021—, cada vez más cerca del objetivo de reducirlo a menos de un 9% de media en la Unión Europea (UE) para el año 2030. En el año 2021, el abandono escolar temprano en España continuó siendo más elevado en hombres (11%) que en mujeres (8%) y 19 de los 27 Estados miembros de la Unión Europea registraron caídas en esta tasa respecto a 2010.

Objetivo europeo para 2030

España e Italia, con en torno a un 13% de abandono escolar temprano, registraron la segunda tasa más elevada de la UE, solo superados por Rumanía (15%) y muy lejos de los mejores posicionados en la UE: Croacia (2%), Eslovenia, Grecia e Irlanda (todos ellos con un 3%) y Lituania y los Países Bajos (5%). Dieciséis países de la Unión Europea (UE) han logrado ya alcanzar el objetivo europeo establecido para el año 2030 en cuanto a la reducción de esta tasa, si bien España entre ellos no se encuentra entre ese grupo de estados.

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