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Solo ocho farmacias de A Coruña admiten la venta ‘online’ de medicinas sin receta

La legislación española solo autoriza adquirir por internet medicamentos que no requieran prescripción médica | “Los ciudadanos prefieren el trato personal”, arguyen los boticarios coruñeses sobre un modelo de negocio aún “minoritario”

Venta de medicamentos en una oficina de farmacia. L. O.

El comercio online experimentó un boom sin precedentes en la práctica totalidad de los sectores durante la pandemia de SARS-CoV-2, y más especialmente en el transcurso de la primera ola, coincidiendo con el confinamiento domiciliario. Sin embargo, no todos los negocios se han subido al carro de la venta a través de internet, y entre los que se han quedado casi al margen y continúan apostando, mayoritariamente, por el cara a cara con sus clientes, destaca uno sobre los demás: el de las oficinas de farmacia.

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), dependiente del Ministerio de Sanidad, estableció en 2013 un real decreto (870/2013, del 8 de noviembre), de acuerdo con la normativa europea, que regula la venta a distancia de medicamentos, con el objetivo de garantizar la calidad, seguridad, eficacia y correcta información sobre estos productos. Según esta norma, en España solo es legal comercializar a través de internet medicinas que no requieran prescripción médica.

Regulación muy estricta

Además, la venta online de los medicamentos no sujetos a receta facultativa está también muy regulada, pudiendo comercializarlos, únicamente, farmacias abiertas al público, legalmente autorizadas y que figuren en el listado publicado por la autoridad competente. Esta venta, en la que no puede participar ningún intermediario, ha de contar siempre con la intervención de un farmacéutico responsable de la dispensación.

Nueve años después de la entrada en vigor de esta normativa sanitaria, cuyo fin último es evitar falsificaciones y tráfico de medicinas que no cumplan los estándares de calidad necesarios (incluso con riesgo para la salud de los pacientes y clientes), son muy pocas las farmacias de A Coruña que se han animado a comercializar medicamentos sin receta, de manera legal y con todos los requisitos que marca Europa, a través de internet. En la provincia coruñesa, de hecho, solo hay ocho boticas autorizadas para ese fin y que figuran, por tanto, en el registro de la Aemps (https://distafarma.aemps.es/farmacom/faces/inicio.xhtml). De todas ellas, una se localiza en la ciudad de A Coruña, tres están en Santiago de Compostela y el resto se reparten entre los municipios de Oza-Cesuras, Fene, Boiro y Ribeira. En toda Galicia, son 26 las farmacias incluidas en este listado oficial. Los establecimientos que únicamente comercializan productos de parafarmacia en la Red [son muchos más] no figuran en ese directorio.

A tenor de los datos, la presidenta del Colegio Oficial de Farmacéuticos de A Coruña (COFC), Sara Catrain González, considera que la venta a través de internet de medicamentos sin receta médica y productos de parafarmacia es “minoritaria en este momento”. “Y tampoco me extraña, porque si cualquiera de nosotros sale a la calle, se encontrará a cien metros con una oficina de farmacia”, argumenta Catrain González, quien subraya, asimismo, que “ese trato directo con el farmacéutico” es algo que “los ciudadanos buscan y agradecen”.

“Creo que el tema de la venta online (específicamente en farmacia y hablando ya a nivel nacional), quitando a unos pocos establecimientos que se dedican a producir al por mayor y cuyo negocio es prácticamente todo a través de internet, no tiene mucho sentido en nuestro sector, por lo mismo que acabo de comentar. Si cualquiera de nosotros sale de su casa, a la derecha o a la izquierda y a poco más de cien metros, se topará con una oficina de farmacia. Y con unos horarios, además, que cubren las 12 horas del día”, reitera la presidenta del Colegio de Farmacéuticos coruñés.

Crecimiento a nivel global

Aunque la venta online de medicamentos sin receta y productos de parafarmacia parece no haber calado en la provincia coruñesa, ni en la comunidad gallega en su conjunto, a nivel global, este modelo de negocio sí aumenta de forma exponencial.

Tanto es que así, que un reciente estudio de la consultora SkyQuest Technology estima que, si en 2021 movió casi 61.000 millones de dólares en todo el mundo, para el año 2028 podría rozar los 220.000 millones, lo que supone crecer, hasta entonces, a un ritmo interanual de más del 20%.

A nivel global, el estudio de SkyQuest Technology desvela, asimismo, que el 70% del mercado que se movió en plataformas farmacéuticas en internet durante 2021 correspondió a productos de venta libre.

En España, y con datos de la consultora especializada Iqvia, la venta online de las farmacias continúa su línea ascendente de los últimos años. Si en 2020 el crecimiento fue de un 2,2%, en 2021 se disparó hasta el 5,6%, algo que no sucede, sin embargo, con las parafarmacias, cuyas ventas electrónicas han decrecido desde los ritmos explosivos de un 693% de 2020 (coincidiendo con el inicio de la pandemia de SARS-CoV-2 y el confinamiento domiciliario de la primera ola), a la caída, en lo que va de año, de casi un 9%.

Según los datos que maneja la citada consultora, algunos de los actores más relevantes de la venta online en España de productos farmacéuticos son las plataformas del grupo holandés Promofarma, Farmacias Trébol; el portal Welnia, de Cofares; y Sensafarma, de Bidafarma, entre otros.

"Tenemos una clientela bastante fiel"

"Nosotros llamamos a los clientes y hacemos la misma intervención que en el mostrador”, afirma la farmacéutica fenesa Luisa Hidalgo, pionera en Galicia de la venta ‘online’

La Farmacia de Fene, propiedad de Luisa Hidalgo Sotelo, estrenó en Galicia, hace ya casi diez años, la venta a través de internet (www.farmaciadefene.es) de medicamentos de uso humano que no requieran prescripción médica. “Fuimos, además, los cuartos de España en poner en marcha esa vía de comercialización. Estamos desde el principio”, destaca Hidalgo Sotelo, quien admite que esos inicios no estuvieron exentos de “dificultades”. “Dimos el paso porque creímos que esa modalidad de negocio era un mostrador más, interesante para ofrecer a la población en general. Teniendo en cuenta que, sobre todo las nuevas generaciones, van mucho en esa línea. No obstante, al ser los primeros, tuvimos dificultades en cuestiones tan básicas como el transporte, dado que en el caso de los medicamentos se han de cumplir una serie de requisitos y las grandes compañías de ese sector trabajan con franquicias que, en muchos casos, ni siquiera eran conscientes de que existían esos protocolos dentro de sus propias empresas”, refiere.

Con la autoridad que le confieren diez años casi explotando ese modelo de negocio, Hidalgo Sotelo considera que las farmacias gallegas que comercializan medicamentos de uso humano que no requieran prescripción médica a través de internet tienen “una gran desventaja” con respecto a los establecimientos que hacen lo mismo en otros puntos de España, y es que la normativa de Galicia no les permite publicitarse. “Esto hace que el desarrollo del negocio vaya muy lento. Nosotros tenemos pedidos a través de internet cada semana. Día sí, día no. No morimos de éxito, pero sí contamos con una clientela bastante fiel, debido a que no trabajamos como una farmacia online al uso”, recalca la propietaria de la Farmacia de Fene y, en este sentido, aclara: “Cada vez que recibimos un pedido a través de la página de web, si incluye medicamentos, test de embarazo o cualquier tipo de artículo que requiera de una intervención farmacéutica, llamamos por teléfono a la persona que realiza ese pedido. En algunas páginas web solo hay que cubrir un formulario, pero nosotros contactamos con el cliente (si no logramos hacerlo por teléfono, recurrimos a la vía del correo electrónico) y realizamos la misma intervención que haríamos en el mostrador: a medida y en función del fármaco que se está despachando. Esto hace que tengamos algunos clientes asiduos, de Galicia y también de otras partes de España. La media de edad, de los más ‘fidelizados’, ronda los 50 años”, subraya.

A través de internet se dispensan mucho “antiinflamatorios tópicos, aspirinas...”, pero también otro tipo de productos que “no se mueven tanto” en el mostrador convencional de la farmacia “por el reparo que a veces puede dar a los clientes su adquisición”, como “los hongos vaginales o los medicamentos para tratar la caída capilar”, apunta Hidalgo Sotelo, quien asegura que el inicio de la pandemia de SARS-CoV-2 incrementó, “sin ninguna duda”, la comercialización online de fármacos que no requieren prescripción médica. No obstante, superado “ese pico”, el volumen de ventas se encuentra, “más o menos, en los niveles preCOVID”. “El hecho de no poder publicitarnos, por ejemplo en las redes sociales, dificulta mucho el despegue de esta modalidad de negocio. Es que no podemos hacerlo, prácticamente, ni en el punto de venta”, reitera.

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