Los mariscadores calculan pérdidas de más de 50.000 euros por los cierres de este año

Los trabajadores volverán mañana a faenar - Recuperarán las 12 jornadas de actividad afectadas por el alto nivel de hidrocarburos, aunque prevén ingresar 45 euros diarios, en lugar de los 90 perdidos

18.05.2016 | 21:28
Los mariscadores de la ría de O Burgo, a pie y a flote, en una jornada de trabajo.

Cierres

  • 17 de febrero. La ría de O Burgo cierra por altos niveles de hidrocarburos. Es la primera vez en 2016.La historia se repite, ya que en febrero del año pasado los mariscadores se habían tenido que enfrentar al cese temporal de su actividad. La Xunta autorizó la extracción de marisco, de nuevo, a principios de marzo
  • 20 de abril. Los análisis de toxinas dan valores más altos de los legalmente permitidos para el consumo de bivalvos. El 30 de abril se normalizan
  • 30 de abril. El mismo día que la toxina permite la apertura de la ría, no lo hacen los índices de hidrocarburos, que superan los límites permitidos. Los mariscadores volverán mañana al trabajo

Son doce días de trabajo, doce jornadas en las que habían previsto ingresar unos 80 o 90 euros por mariscador y que se han quedado en nada por los cierres de la ría de O Burgo desde el mes de enero. En total, más de 50.000 euros en forma de almeja que se han quedado en la arena de un estuario con un nivel de hidrocarburos más alto del permitido para el consumo. Los trabajadores no pierden esos días de explotación, podrán volver a meterlos en el plan de empleo, pero creen que no les darán los mismos rendimientos que los que han perdido por no poder faenar. La razón es que las mareas afectadas por estos cierres de 2016 son mejores que las que quedan libres para meter estos días de actividad. Creen que, a lo sumo, podrán recuperar la mitad de lo perdido

Los mariscadores de la ría de O Burgo han perdido en todo el año doce días de trabajo, casi todos por alto nivel de hidrocarburos en el estuario. Calculan que, por cada jornada que no pudieron bajar a faenar, dejaron de ingresar entre 80 y 90 euros. Son, aproximadamente, unos cincuenta trabajadores, por lo que las pérdidas de este año superan los 50.000 euros.

Los mariscadores volverán mañana al trabajo. Saben que, aunque vuelvan a meter esos días que perdieron en el plan de explotación, no van a conseguir recuperar el dinero que, entonces, dejaron de ingresar. "Como mucho, la mitad", sentencia el presidente de la Agrupación de Mariscadores a Pé de la ría de O Burgo, Andrés Pena. La explicación está en las mareas.

Y es que el primer cierre del año, el que dictó el Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño (Intecmar) el 17 de febrero y que no se levantó hasta principios de marzo coincidió con mareas "muy buenas", de esas que suben y bajan mucho y permiten a los mariscadores trabajar durante más tiempo y en más superficie.

La ría de O Burgo encadenó en apenas treinta días dos cierres seguidos. El 20 de abril, el estuario estaba afectado por toxina, por lo que el Intecmar vetó la extracción de bivalvos. Diez días después, cuando los resultados dieron negativo para toxinas, se elevaron los indicadores en el análisis de hidrocarburos. Así que, la ría ya no llegó a abrir. Lo hizo el 11 de mayo, pero los mariscadores no retomarán su actividad hasta mañana, también por las mareas, porque no eran propicias para la práctica extractiva. En este último cierre de la ría, los trabajadores perdieron siete jornadas de actividad y, en el anterior, cinco, todos buenos.

"Los días los podemos recuperar, pero el dinero no", resume Andrés Pena, que reclama que se siga investigando el origen de estos vertidos contaminantes a la ría. "Si hubiese un culpable, nos tendría que compensar, pero estamos en una situación en la que solo nos toca pagar, sin tener ninguna culpa", comenta Pena.

Como todos sus compañeros de trabajo, no se conforma con la explicación que dio la Xunta al incremento de los niveles de hidrocarburos en la ría, de que procedían de un "origen difuso", es decir que llegaban a la ría después de episodios de fuertes lluvias.

"Debe estar complicado, porque están haciendo análisis en varios sitios, pero nunca dan con la solución", dice Pena, que señala un hecho diferenciador de este cierre. "Normalmente, se daban en febrero y no en mayo", comenta e presidente de la agrupación. En 2015, por ejemplo, hubo un veto de quince días en febrero, después unas jornadas en las que el estuario estuvo abierto y, el 7 de marzo, se decretó un nuevo cierre, éste mucho más grande que el anterior, ya que en sus primeros días afectó a toda la ría coruñesa, desde la Torre de Hércules hasta Mera. Los mariscadores tuvieron que esperar un mes para poder retomar su actividad.

Desde que entró en vigor la nueva normativa europea que regula el contenido contaminante que cada bivalvo puede tener para ser apto para el consumo humano, en 2012, los cierres en la ría de O Burgo han sido más frecuentes, sobre todo, en los primeros meses del año.

Los mariscadores denuncian que están sufriendo las consecuencias de un problema que ellos no han generado y que tiene que tener un responsable. "No es como los cierres por toxinas, ahora que empieza el calor es más normal que se tenga que cerrar por eso, pero no por hidrocarburos", explica Pena. Los trabajadores han solicitado en varias ocasiones ayudas a la Consellería do Mar para poder paliar esta situación, aunque nunca les han sido concedidas. Se quejan de que, a pesar de no haber causado esta situación de cierres constantes, tienen que seguir haciendo frente al seguro y a las cuotas.

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