María Luisa Merlo Actriz, protagoniza hoy en el Colón 'Cosas de papá y mamá'

"Ese 21% de IVA que le han puesto a la cultura ha sido un asesinato"

"Tengo especial cariño al personaje de Leonor de Aquitania, que sigo interpretando de vez en cuando. Es una mujer impresionante, la primera feminista del mundo"

16.07.2016 | 02:11
Los actores de la obra ´Cosas de Papá y Mamá´, con Merlo, abajo a la izquierda.

La actriz María Luisa Merlo protagoniza, junto a Juan Meseguer, la obra Cosas de papá y mamá, dirigida por José Manuel Parto. Merlo interpreta el papel de Elena, una viuda hipocondríaca que se enamora de Leandro, un viudo en sus mismas condiciones anímicas. La relación, a la que se oponen sus respectivos hijos, centra la trama de una pieza que llegará al teatro Colón esta tarde a las 21.00 horas y cuyo elenco lo completan Naím Thomas, Marta Valverde y Alberto Delgado.

-Desde muy joven quería participar en esta función. ¿Qué le atraía de ella?

-Me parece la mejor función de Alfonso Paso. Cuando la vi, me quedé sentada y me dije que eso lo haría yo de mayor. La función en sí es una delicia, un canto al amor entre gente mayor. Se conocen en el médico, a los dos les duele todo y, conforme se van enamorando, a ambos se les quitan todos los dolores. Lo curioso es que tienen la oposición de los hijos, y lo divertido de la obra es que se van escondiendo de ellos.

-Desde el principio quería interpretar el personaje de Elena, la protagonista. ¿Por qué este papel?

-Tiene muchos matices, porque pasa de estar muy triste y enferma, a estar sana y pletórica. Y luego tiene momentos muy serios, pero momentitos, nada más; esa cosa que me gusta a mí en la comedia, que es pasar de hacer reír a que de repente se produzca un silencio maravilloso.

-Usted denomina esto último como comedia en serio, aquella que invita a la reflexión.

-Esta obra encaja totalmente en ese concepto. Vino uno de mis nietos a verla; él es muy sensible y yo le pregunté si se había reído, y el me comentó que sí, pero que también había llorado, y eso es algo que también le pasa al público.

-¿Introduce muchos cambios esta obra con respecto a la que se estrenó en los años 60?

-Sí, porque en aquella época los personajes tenían cuarenta y muchos años, y hoy en día a los cuarenta y algo no tienes problema.

-La moraleja de la obra es que es posible enamorarse a cualquier edad. ¿Hay menos prejuicios ahora en torno a esta afirmación?

-Muchísimos menos. Yo veo las colas en la Gran Vía de gente mayor en los sitios de baile y en todas partes. No sé si ligan o no ligan pero bailar, bailan mucho.

-Debutó con quince años como bailarina en el teatro de Verona. ¿Cuándo decidió encaminar su carrera hacia la actuación?

-Empecé en el teatro de la ópera y recorrí los teatros de la ópera de cuatro países: Suiza, Francia, Alemania e Italia. Luego me vine a España y me contrataron como primera bailarina en el Eslava. Ahí es donde me empezaron a ver los directores de cine, concretamente José María Forqué, que me llevó a hacer mi primera película. Fui dejando el baile, y al poco tiempo conocí a Carlos Larrañaga, nos casamos y formamos nuestra propia compañía.

-¿Un personaje que recuerde con especial cariño?

-Leonor de Aquitania, que es una mujer impresionante. Fue la primera feminista del mundo en el siglo XII. La sigo haciendo de vez en cuando en versiones distintas y creo que la voy a hacer en el teatro Cervantes de Londres.

-En estos años de carrera, algún proyecto se habrá quedado en el tintero...

-No, yo nunca me acuerdo de lo malo. Si algo me ha fallado, lo olvido, pero creo que no me ha fallado nada. Estoy muy contenta con mi carrera, que es muy coherente. Y tengo la gran suerte de tener unos hijos maravillosos que llevan una carrera impresionante.

-Procede de una familia de artistas y sus hijos también lo son. Las próximas generaciones, ¿cree que seguirán por el mismo camino?

-No, no quieren ninguno de mis cuatro nietos. Yo pienso que es un poco porque la profesión se ha puesto muy difícil y ellos prefieren hacer otra cosa. Si tú ves la programación de los teatros compruebas que somos muchos actores y hay que buscárselas muy duras. Y luego, ese 21% de IVA que le han puesto a la cultura ha sido un asesinato. Mi hijo Pedro es empresario y lleva el teatro Maravillas, y ese 21%, que no se lo puedes hacer pagar al público, lo paga él y se va el dinero poco a poco por un agujero.

-Ahora que ya ha cumplido el sueño de participar en esta obra de teatro. ¿Cuál es su próximo reto?

-La verdad es que no lo pienso, no tengo nada de momento ni lo he movido, porque creo que esta obra, Cosas de papá y mamá, tiene para mucho.

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