Por una accesibilidad verdadera

Un cartel de la playa de Adormideras indica que está adaptada para personas con movilidad reducida, algo que sus usuarios niegan

17.08.2016 | 13:35
Escaleras de acceso a la playa de Adormideras.

Una usuaria de la playa de Adormideras lleva dos años solicitando a la Xunta que retire el símbolo que anuncia que es accesible para personas con movilidad reducida, ya que denuncia que no lo es. En su queja, muestra que la rampa que debería servir de alternativa a los escalones tiene una papelera en su inicio, por lo que la deja completamente inutilizada. Solo la playa de Oza cumple con más requisitos que los demás arenales de la ciudad para ser adaptada

La playa de Adormideras carece de un acceso adaptado para personas con movilidad reducida. Una afectada ha denunciado ante la Comisión Técnica de accesibilidad de la Xunta el uso indebido del símbolo internacional que indica que sí está acondicionado para que disfruten del arenal las personas que se mueven en sillas de ruedas o las que no pueden subir y bajar escaleras. En su escrito, se queja de que la única manera que tienen las personas con movilidad reducida de salvar los "más de diez escalones" que separan la acera de la playa es usar una rampa que, en su comienzo, tiene una papelera, de modo que la inutiliza y les obliga a pedir ayuda.

Aunque no se hubiese instalado este contenedor, la usuaria pone de manifiesto en su escrito que la pendiente es demasiado pronunciada como para pode desplazarse en silla de ruedas por ella. La denunciante asegura que, dos años atrás, había solicitado al Concello la retirada del símbolo internacional que indica que la accesibilidad es universal, pero que el Gobierno local desoyó su petición. Es por ello por lo que ahora insta a la Xunta a quitar el pictograma hasta que la playa sea accesible para todos.

Desde el Grupo de Personas con discapacidad de A Coruña (Grumico) alertan de que no es esta playa la única que no es accesible. "Ninguna lo es", resume Fran Carreira, asesor de la asociación Grumico en el área de accesibilidad. Y es que, Riazor y Orzán, a pesar de contar con un servicio de sillas de ruedas flotantes que facilitan la entrada de las personas con movilidad reducida en el agua y también sus desplazamientos por la arena, tienen otros contratiempos. "No hay plazas de aparcamiento cerca. El parking más cercano no es accesible por ninguna de sus entradas ni salidas. Lo más parecido a una playa accesible que hay en la ciudad es la de Oza y, aún así, hay que meterse por el carril bici y tiene dos pendientes que no podemos subir ni bajar sin ayuda", comenta Carreira. Otra de sus quejas es que las plazas de aparcamiento reservadas para personas con diversidad funcional, "cuando las hay, no cumplen las dimensiones" exigidas para que sean realmente útiles y, cuando no fallan las dimensiones tienen un mal acceso a la acera.

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