Arranca el año político en el Ayuntamiento El análisis de los retos pendientes

Los lazos del nuevo curso político

La renta social, la movilidad y la relación con la oposición y otras administraciones marcan la agenda del ejercicio que inicia María Pita, que amanece con conflictos por solucionar como el ofimático y el edificio Fenosa

28.08.2016 | 13:37
Vecinos asisten a una sesión plenaria el pasado verano.

La romería de Santa Margarita no marca solo el fin de las fiestas de María Pita. Sus bombas de palenque recuerdan a los políticos coruñeses que se acabó el medio gas del verano y toca arremangarse de nuevo con asuntos cruciales para los vecinos. El primero, los presupuestos y otras decisiones económicas de calado como los impuestos y tasas, para los que el Gobierno local tiene que recabar apoyo de los grupos de la oposición. Tras un 2016 en el que se ha ido de convocatoria en convocatoria electoral, algo a lo que no ha sido ajena la política municipal y sus partidos, toca para todos ir mucho más allá de la promesa electoral y el arma arrojadiza. De los lazos que se establezcan con otras administraciones, independientemente de su color, dependen proyectos clave

El Concello ha prometido dar a conocer en breve la solución para el conflicto con Dragados que ha mantenido congelada la reforma de la cubierta y la estructura del estadio de Riazor, que vivirá un invierno más con su vieja coraza. Esto obliga a redoblar los esfuerzos de control, mantenimiento y seguridad para que no se repitan escenas de placas desprendidas o zonas del estadio acotadas, en una infraestructura municipal que concentra cada quince días un número de espectadores casi equivalente al 10% de la población de la ciudad.

Es la obra con mayor cantidad asignada dentro del presupuesto municipal. Entre los planes de intervención en otros espacios públicos está el inicio de las senda peatonalizada de Monte Alto, un barrio que espera todavía por la reforma de la plaza de su mercado, al igual que los vecinos de San Pablo y O Castrillón, con la puesta en marcha del nuevo pabellón pendiente, ya casi finalizada la obra, y los de Cuatro Caminos, que quieren saber el futuro del antiguo Remanso. El presupuesto consigna 1,4 millones para mejoras en plazas y vías públicas. Rexeneración Urbana presentó en julio un plan de actuaciones con obras de "acupuntura urbana" en los barrios, viejas demandas con una inversión cercana a los 900.000 euros como los accesos peatonales a Novo Mesoiro y las reurbanizaciones de calles como la de O Montiño, en el Castrillón, Marola, en Monte Alto, o Páramo y Meira, en el Agra.

Entre Rexeneración Urbana y Medio Ambiente continuarán el plan de eliminación de vertidos. El área de María García tiene dos asuntos cruciales entre manos. El primero, el conflicto por el contrato de mantenimiento de parques y jardines. En septiembre se espera la resolución de un órgano autónomo de la Xunta sobre un servicio que, según reconoció la propia edil, se hace complicado planificar en esta situación excepcional. El segundo, un sellado en Nostián obligado por la Xunta, que entiende que no tiene que ser abordado por el Concello sino por la concesionaria, en desacuerdo con este dictamen autonómico.

El curso político amanece con un presupuesto por aprobar y la necesidad de que no se repitan los vaivenes entre el Gobierno municipal y el grupo socialista , que obligaron a esperar a junio para cerrar las cuentas de este año, a lanzar las nuevas inversiones en la recta final del ejercicio o retrasar los convenios que sostienen a muchas entidades de la ciudad. El Palacio de María Pita llega a septiembre con la puesta en marcha de la renta social en agenda. También con cambios en movilidad como las líneas de bus o el carril bici. Tras un periodo marcado por la sucesión de convocatorias electorales, la cooperación entre administraciones tiene por delante varias pruebas de fuego: cerrar el traspaso de la Marina, dar el empujón con Fomento al proyecto de Lavedra a y definir la intermodal.

El Ejecutivo trabaja para que el presupuesto no se demore más allá de final de año. El verano ha dejado en calma chicha los conflictos con la oposición, de cuyos votos sigue necesitando un gobierno en minoría. Por el momento, se acaba de llevar un varapalo en el primer intento de aprobación de un cambio de presupuesto, con críticas de la oposición por actuar de manera unilateral. El Gobierno local ha propuesto al PSOE una mesa para hablar de diversos asuntos económicos que ha quedado en el aire en agosto. Las cuentas tendrán que incluir un millón de euros resultado del proceso participativo.

Y no es solo el presupuesto, irán por delante la aprobación de los impuestos y tasas, que deben contar con la mayoría del pleno. El Concello prevé además redistribuir el calendario fiscal con el adelanto del IBI para evitar falta de liquidez a final de año, una medida criticada por la oposición y que finalmente se postergó por no haberla planteado con el tiempo suficiente para dar opción al pago a plazos a los vecinos.

El inicio del ejercicio político para el Gobierno local tiene un nombre: renta social. Una vez aprobada la ordenanza, queda ponerla en marcha de manera eficaz y evitar la espera que muchas veces tienen que sufrir con otras ayudas, como la Risga, colectivos en situación de vulnerabilidad con un margen de maniobra económica mínimo.

Se abre un curso político en el que también serán claves los lazos con el resto de instituciones. El Concello, satisfecho con las modificaciones que le ha dejado introducir su interlocutora favorita, la ministra de Fomento, en la avenida de Alfonso Molina, tiene aún pendiente con el Puerto, por ejemplo, cerrar el traspaso de la Marina y concluir la reordenación de la zona, así como avanzar en la reconversión de los muelles y la compra de La Solana para el patrimonio municipal.

Con la Xunta hay frentes abiertos. Uno, la intermodal, a expensas de un acuerdo a tres con Adif, dependiente de Fomento. El Concello, que debe asumir la urbanización y reordenación del entorno, critica la financiación del parking que le impone un convenio heredero del pasado, en el que el plan se concebía como una operación urbanística con intercambios de edificabilidad que la actual situación económica ha dejado desfasada. Con la misma conselleira, Éthel Vázquez, tendrá que acercar posturas, hoy muy encontradas, sobre el proyecto autonómico para que los buses comarcales entren al centro. Vázquez reprocha su cambio de opinión y el Concello que se le impongan unilateralmente y con poco fundamento cambios que afectarán a los flujos de tráfico y a los buses urbanos.

Pendiente el acuerdo por el mercado de Santa Lucía. Sanidade y el Concello defienden proyectos muy diferentes: uno con el centro de salud "horizontal" en un lugar amplio con pocas alturas y otro en vertical con menos metros cuadrados por altura y más pisos. El acuerdo no puede demorarse mucho si quieren terminar el proyecto dentro del ciclo político municipal.

Lazos que también ha sido capaz de tejer en el anterior ejercicio y que ahora le toca ejecutar. Es el caso de la mudanza de Estrella Galicia, con dos años por delante para, en lo que afecta a los servicios municipales, cambiar el mapa de las instalaciones deportivas de la ciudad sin que afecte a centenares de usuarios.

Con la Xunta y con los promotores se ha llegado a un acuerdo este verano para resolver el enquistamiento del parque ofimático, tras una sentencia que anuló la adjudicación de 2011. De su ejecución, con los cambios urbanísticos y jurídicos precisos, depende el futuro de decenas de cooperativistas. Sus edificios estarán listos en los próximos meses y sin una serie de trabajos de urbanización, no conseguirían los permisos para poder habitar sus nuevos pisos. En este ámbito, han emprendido una solución para que los residentes en el núcleo tradicional de San Vicente de Elviña dejen de ser promotores y sigan pagando cuotas de urbanización.

El urbanismo judicializado no deja de tener capítulos año tras año, con el Conde de Fenosa dando sus últimos coletazos en los tribunales y no para bien. Tendrá que ofrecer también solución a la sentencia del parque del Agra, que puede alterar el plan general y reducir la zona verde prevista en la zona, y el traslado de Maderas Peteiro, a la que un convenio le otorga un plazo concreto para mudarse de Os Rosales.

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