Crítica

'Os nosos (excelentes) intérpretes'

25.09.2016 | 01:57

En el ciclo denominado Os nosos intérpretes, han actuado dos músicos coruñeses. Franco, por nacimiento; Durán, por ejercicio durante muchos años. El recital fue un gran éxito. Los intérpretes ofrecieron dos bises y bien pudieron ser más porque el público insistió con sus aplausos, La primera parte estuvo dedicada a la música de Juan Durán, que interpretó él mismo al piano.

Tanto en las canciones, acompañando a Franco, como en los dos interludios a solo que permitieron el descanso del cantante, el compositor estuvo muy acertado; es un músico inteligente y posee ese don, que no todos tienen, de seguir al intérprete sin taparlo y permitiendo sus naturales licencias con el tempo.

Como compositor; tiene un extenso catálogo donde brilla una obra de gran aliento, la Cantiga Finisterrae. En el concierto, destacó Baixei ao teu amor, sobre el espléndido soneto de Marica Campo (de su libro Pedinche a luz prestada, que contiene 33 soberbios poemas todos ellos de catorce versos) y Verrà la morte, con impresionante texto de Pavese. Para piano solo, es muy notable El valle de la inquietud. Javier Franco posee una hermosa voz de barítono.

Sin duda es de carácter lírico, tal como indica el repertorio elegido: Don Giovanni (Serenata), Traviata (Di Provenza), Trovador (Il balen) y los dos preciosos fragmentos de zarzuela: Katiuska (Calor de nido) y Luisa Fernanda (Luche la fe por el triunfo).

En las piezas de Durán la amplitud vocal parece pedir un barítono medio y obligar a la búsqueda de un color más oscuro para la voz mediante una emisión "cupa".

Destacó especialmente su versión de Traviata (difícil por su tesitura fatigosa), las romanzas de zarzuela (un poco precipitada Katiuska) y los bises argentinos: la zamba Alfonsina y el mar, de Ariel Ramirez, y la canción El día que me quieras, de Carlos Gardel.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
 

esquelasfunerarias.es
Enlaces recomendados: Premios Cine