Pilar Farjas Presidenta de la recién creada Asociación Isabel Zendal

"La expedición coruñesa de la viruela de 1803 fue de una importancia incomparable"

"Queremos que se empiece a tener conciencia de la importancia histórica que tuvo participar de una forma tan activa en esta efeméride sanitaria internacional"

29.11.2016 | 01:02
Pilar Farjas, en las instalaciones de LA OPINIÓN.

La sede del Colegio de Médicos acoge hoy a las 11.00 horas la presentación de la Asociación Isabel Zendal, cuyo objetivo es destacar el valor histórico de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, realizada en 1803 bajo la dirección de Francisco Javier Balmis. El colectivo lleva el nombre de la enfermera coruñesa que se encargó de cuidar a los 22 niños que transportaron en sus cuerpos la vacuna de la viruela y acabaron así con la enfermedad en América, un hecho de gran trascendencia histórica, según Pilar Farjas, presidenta de la asociación.

-¿Cómo surgió la idea de crear un colectivo acerca de la expedición de Balmis?

-Los socios fundadores hemos participado en los últimos años en algún tipo de actividad sobre ese acontecimiento, como el segundo centenario de la expedición en 2003, la exposición de la Domus o haciendo publicaciones o investigaciones. La primera publicación científica fue la del doctor Fausto Galdo y Carlos González Guitián, y aunque el primero falleció, el segundo es uno de los grandes documentalistas de la Bibliosaúde, la biblioteca virtual del Sergas, que dedica una página especial a la expedición de Balmis. Todos nosotros hemos hecho aproximaciones desde el periodismo, la cultura, la literatura, la documentación sanitaria o incluso la navegación.

-¿Qué pretenden conseguir con la asociación?

-Que estas iniciativas que hasta ahora han sido individuales pasen a una plataforma de la ciudad que promueva el reconocimiento del valor de la expedición y que promueva la organización de actos culturales y que se empiece a tener conciencia de la importancia histórica que tuvo participar de una forma tan activa en esta efeméride sanitaria internacional. Queremos que las instituciones cuenten con un panel de expertos que les provean de información para las iniciativas que deben promover, como actividades, publicaciones científicas, exposiciones o investigaciones universitarias. En 2019 se celebrará además el segundo centenario de la muerte de Balmis y creemos que será un referente temporal muy importante.

-¿A Coruña no ha dado la importancia merecida a la expedición?

-La expedición ha pasado casi doscientos años en el olvido, salvando el reconocimiento que se hizo a la erradicación de la viruela, que utilizó la imagen de Balmis. Ha sido un acontecimiento histórico que pasó muy desapercibido, ya que no se estudia ni en la historia de la Medicina ni en la de la Enfermería. En los años previos al segundo centenario hubo un movimiento en España liderado por Alicante como lugar de nacimiento de Balmis y luego A Coruña participó a través de los Museos Científicos en los actos conmemorativos, pero la cosa se quedó ahí.

-¿Por qué ha pasado tan inadvertida en la historia de la medicina?

-Fue un momento histórico complicado, solo unos años antes de la Guerra de la Independencia, en el reinado de Carlos IV, y además a los españoles nos cuesta dar valor a iniciativas de tanta trascendencia como la expedición filantrópica de la vacuna de la viruela.

-¿Se le da mayor valor en América?

-No solo es que se le dé valor, sino que quedó la impronta de la estructura sanitaria que creó la expedición, ya que la Oficina Panamericana de la Salud, que promueve las campañas de vacunación en todo el continente, lo hace mediante juntas vacunales, con el mismo modelo que usó la expedición. Las epidemias de viruela diezmaban entonces a la población y las vacunaciones realizadas también dejaron su impronta, ya que en cada sitio al que iba la expedición dejaba una estructura sanitaria en unas sociedades en las que había muy pocas estructuras. Por eso en México la medalla sanitaria de más valor es la de Isabel Zendal.

-Y sin embargo en España Isabel Zendal es una absoluta desconocida.

-Totalmente. Solo Antonio López nos descubrió hace unos pocos años cuál era su nombre real y que había nacido en Ordes. En América fue una efeméride de gran trascendencia y que marcó una impronta de cómo hacer políticas de salud pública.

-¿Puede decirse que la expedición está entre las primeras políticas de salud pública realizadas en el mundo?

-Es la efeméride internacional más importante, ya que las campañas de vacunación internacionales son de la segunda mitad del siglo XX y la expedición fue a principios del XIX, por lo que es de una importancia incomparable.

-Y en el que además A Coruña tuvo un papel muy destacado.

-Salvando al director y al médico adjunto, casi todos los miembros de la expedición eran coruñeses. De los 22 niños que portaron la vacuna eran 11 coruñeses, así como todos los marineros, el armador del buque y la enfermera, Isabel Zendal, que era además directora de la Casa de la Caridad de la que salieron parte de los niños. Y también lo era el médico que quedó en la ciudad, Roibanes, como garantista de la cadena de vacunación en caso de que la expedición tuviera que volver.

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