Jorge Fernández, el ministro ´converso´

El titular de Interior abrazó la fe católica en 1991 en Las Vegas tras haber vivido "de espaldas a Dios" - "Era un viva la Virgen, en el buen sentido de la palabra, y cambió radicalmente", señala un conocido

07.03.2013 | 02:14
Jorge Fernández, el ministro ´converso´
Jorge Fernández, el ministro ´converso´

Hace solo unos días originó una gran polémica al rechazar los matrimonios homosexuales porque "no garantizan la pervivencia de la especie". El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, rechaza las bodas entre personas del mismo sexo de acuerdo con su fe católica. El político reconoce que su plan de vida está próximo al Opus Dei: ajustar su agenda para que pueda ir a una misa diaria, rezar el rosario, lectura espiritual... Pero no siempre fue así. Quienes lo conocieron hace unos 30 años aseguran que era "un viva la Virgen" y él mismo reconoce que "vivía de espaldas a Dios". Todo cambió tras un viaje a la ciudad de Las Vegas

"Digamos que mi plan de vida es muy próximo a la espiritualidad del Opus Dei: ir a misa todos los días, rezar el rosario, hacer un rato de oración, otro de lectura espiritual...". Palabra de Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior. Hombre de la máxima confianza de Rajoy, que acaba de originar una gran polémica al rechazar los matrimonios homosexuales con el argumento de que esas uniones "no garantizan la pervivencia de la especie".

El que fuera gobernador civil de Asturias con la UCD a principios de los años ochenta del pasado siglo es hoy un hombre de profundísimas convicciones cristianas que sobrepasan el ámbito de lo privado. Cree en la providencia y ve la política como un "magnífico campo para el apostolado". Sin embargo, Fernández Díaz no siempre fue un católico tan convencido y alineado con las tesis más conservadoras de la Iglesia española. Así lo atestiguan quienes lo trataron hace unos treinta años. "Era buena persona, pero un viva la Virgen en el buen sentido de la palabra, y ha cambiado radicalmente", afirma uno de ellos. El titular de Interior no esconde que, en materia religiosa, es un converso.

Fernández Díaz (Valladolid, 1950) descubrió a Dios en Las Vegas, sin duda uno de los grandes epicentros mundiales del pecado, cuando atravesaba una difícil etapa personal, en la que no faltaron los problemas familiares. Corría 1991 y ya era diputado popular por Barcelona. Hasta entonces no se consideraba ni ateo ni agnóstico, simplemente "vivía de espaldas a Dios, como si no existiera, y solo me acordaba de él en los momentos difíciles", según confesó hace unos días el ministro en una entrevista con el semanario Alba. Todo cambió en la capital del juego. Invitado por el Departamento de Estado, Fernández Díaz viajó a Estados Unidos y pasó un fin de semana de visita en Las Vegas. "Allí, por medio de un gran amigo, que, sin duda, fue un hombre de la providencia de Dios, Él salió a mi encuentro", relata. Sin embargo, la suya no fue una conversión inmediata, al estilo de San Pablo y su caída del caballo. Hubo una resistencia personal, que, finalmente, quedó vencida en 1997. "Fue el año en el que el Señor dijo: 'Hasta aquí hemos llegado. O caixa o faixa", expresión que se usa en Cataluña cuando alguien tiene que tomar una decisión arriesgada.

Y Fernández Díaz tomó partido, con la convicción de que su vida "solo tenía sentido a la luz de Dios", al que ve "muy presente" en el Congreso. "Las Cortes son el órgano legislativo del Estado y Dios es el gran legislador del Universo", apuntó en la misma entrevista en la que daba cuenta de su proceso de conversión. Sus colaboradores diseñan la agenda de cada jornada tratando siempre de que no se salte la misa diaria. El ministro del Interior, que se hizo fraguista convencido tras el naufragio de UCD, mantiene una gran relación con el cardenal Antonio María Rouco Varela, presidente de la Conferencia Episcopal Española, y también con el exministro socialista José Bono, con el que comparte creencias.

Ingeniero industrial, casado y con dos hijos, Fernández Díaz inició su carrera política en UCD. En julio de 1980, cuando era delegado de Trabajo en Barcelona, se convirtió en el gobernador civil más joven de España, al ser nombrado para esta responsabilidad en Asturias. En esta comunidad coincidió con Rafael Fernández, que presidía el preautonómico Consejo Regional. Posteriormente ensalzó el comportamiento del histórico socialista, y también el del dirigente comunista Gerardo Iglesias, durante la asonada golpista del 23-F, a la que Fernández Díaz hizo frente desde su despacho de la plaza de España de Oviedo. El ahora ministro estuvo poco tiempo en Asturias. En 1981 fue nombrado gobernador de Barcelona.

Un dirigente de la UCD que conoció a Fernández Díaz durante su etapa en la comunidad autónoma asturiana no reconoce en el actual ministro del Interior a aquel joven líder centrista que llegó a Oviedo hace tres décadas para iniciar una brillante carrera política. Y lo explica así: "Jorge era un hombre normal, sin ese gran componente religioso de ahora. Su evolución resulta sorprendente: cuando llegó aquí era del ala socialdemócrata de UCD". Ahora el ministro ha desatado la polémica por sus declaraciones sobre las bodas gais.

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