08 de mayo de 2011
08.05.2011
40 Años
40 Años

Llueve sobre la ciencia

El Día de la Ciencia en la Calle reúne a casi un millar de escolares en el parque de Santa Margarita E La crisis económica obliga a algunos colegios a renunciar a su participación

08.05.2011 | 02:00

Había hielo seco, globos, confeti, pero ninguno de los casi mil escolares que participaron en el Día de la Ciencia en la Calle consiguió ayer encontrar la fórmula para parar la lluvia. Fueron 23 centros los que participaron ayer, algunos menos de los que lo hicieron el año pasado, y es que la crisis económica ha obligado a algunos de los colegios a suspender su participación en esta cita. Solo los niños de Maristas acudieron a todas las citas, pero, por unos que se van, otros se incorporan, este año, hasta vinieron niños de Ribadeo

Les da una perspectiva diferente de la ciencia, una visión más cercana de lo que se puede hacer estudiando las propiedades de los metales y los estados de la materia. Que la maizena puede ser sólida y líquida a la vez es algo que no se habían planteado muchos de los casi mil alumnos que participaron ayer en el Día de la Ciencia en la Calle, que se celebró, como todos los años y ya van 26, en el parque de Santa Margarita.

El presidente de la Asociación de Amigos de la Casa de las Ciencias, Javier Novelle, asegura que la crisis económica ha frenado el aumento de colegios inscritos en el Día de la Ciencia en la Calle, que hace unos años la tendencia era siempre al alza, pero que esta edición sufrió un pequeño descenso. De los 30 colegios e instituciones que acudieron el año pasado a Santa Margarita se pasó ayer a 23 casetas.

"Lo más importante son los profesores, si la semilla que dejan es buena, cuando se van, los colegios siguen asistiendo a esta cita e involucran a otros centros", explica Novelle, que ayer se acordaba de que la primera edición de este proyecto contó solo con cinco centros y que la experiencia les ha hecho reunir a más de veinte de casi todas las edades.

"La lluvia nos ha acompañado estos años, pero los que no quieran mojarse pueden visitar los museos científicos, que la entrada es gratuita", explicaba ayer la concejal de Cultura, María Xosé Bravo, que, de entre todos los experimentos que había en las más de veinte casetas, se quedaba con uno en especial: con el de la Asociación de Astronomía, el que había colocado una moneda de un céntimo en la cúpula de la Casa de las Ciencias y que se podía ver con un telescopio. Con este trabajo, la asociación mostraba a los curiosos que Júpiter, desde la Tierra, se ve del mismo tamaño que la más pequeña de las monedas que guardan nuestras carteras.

El único centro que ha asistido a todas las ediciones de esta fiesta ha sido el de Maristas, y algunos de los novatos eran ayer los de la Fundación Pedro Barrié de la Maza, que se afanaban en mostrarle a los otros niños de camiseta blanca cuál es el ADN del sabor de fresa.

Hubo un ajedrez gigante, hielo seco, una versión casera del videojuego Paintball, también bombas de agua y hasta un cañón de cartón que tragaba una bola de papel, pero que disparaba confeti y que unas niñas reciclaron de su disfraz de corsarias de carnaval. Pero estuvieron también los cubos de Rubik solucionados a toda prisa, trozos de árboles que mostraban sus años en los tonos oscuros y claros de sus aros y hubo también bicicletas que generaban tanta energía que eran capaces de encender una radio y de iluminar la caseta en la que estaban metidas.

Con lo que no dieron ni los profesores ni los casi mil niños y jóvenes que participaron este año en las actividades del Día de la Ciencia en la Calle, fue con la fórmula para detener la lluvia, aunque solo fuese un ratito para permitir que la banda municipal tocase en el parque de Santa Margarita. La ciencia tiene sus secretos, algunos pueden ser desvelados, pero la meteorología demostró que puede ser más fuerte y más disuasoria que las fórmulas. La previsión de asistencia era de 15.000 personas.

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