La prueba que puso el profesor de un centro escolar coruñés a sus alumnos de 9 años consistía en responder a la pregunta sobre los gentilicios de las diferentes ciudades de Galicia. Cuando llegó el turno a Vigo, la inmensa mayoría de los pequeños respondió con la mayor naturalidad del mundo que quienes viven allí se llaman celtarras, lo que suscitó la carcajada del docente, seguramente sorprendido porque los niños identificaron a los seguidores radicales del Celta con los habitantes de la ciudad. Y es que tanto fútbol acaba por confundir las mentes de hasta los más inocentes.