24 de diciembre de 2017
24.12.2017
Enrique Pena Vánagandr Destilerías

"Llegaba un punto en mi vida que me ponía a ello o se me pasaba el arroz"

"Opté por la forma más tradicional" - "Conseguí doble medalla en el concurso más prestigioso e independiente del mundo"

24.12.2017 | 03:42
Enrique Pena, en la destilería.

- ¿Cómo fueron sus inicios?

-Soy biólogo y siempre quise tener mi fábrica y mi producto. Siempre me gustó el mundo de las bebidas fermentadas, cervezas y demás, y, sobre todo, el tema de las destilaciones, desde el orujo al whisky. Siempre me gustó ese tema de la fermentación y la destilación. Me apasionó y nunca había tenido la oportunidad de llevarlo a cabo. No es como hacer bizcochos en casa. Al principio quería montar una quesería, pero la vida te lleva por caminos extraños. Siempre quise tener mi fábrica y mi producto.

- ¿Dónde trabajaba antes de decidir montar su fábrica?

-Trabajé toda la vida en consultoría de empresa y dirección. Vi que llegaba un punto en mi vida que me ponía a ello o se me pasaba el arroz. Hay que tener un momento para todo. Tenía la experiencia, ganas, ilusión y fuerza necesarias.

- ¿Qué consejos daría a los emprendedores?

-Todo el mundo tiene su idea en la cabeza, pero llevarla a cabo ya es harina de otro costal. Tienes que tener ilusión a raudales, muchísimas ganas y un momento en el que tengas la cabeza asentada y todavía tengas fuerza porque hace falta mucho esfuerzo, tesón. Para emprender tú solo y llevar a cabo ese pequeño sueño que tuviste en la cabeza hace falta mucho esfuerzo, miles de horas de trabajo. Y el resto de horas de tu vida te dedicas a pensar en eso, no solo cuando estás trabajando. Y hay que tener cierto punto de locura para dejar tu trabajo. A mi madre casi le da un síncope. Con 41 años, un buen puesto, estaba contento con mi empresa y ellos conmigo, y le dije: 'Voy a montar una fábrica de ginebra'. Tienes que tenerlo muy claro porque todo el mundo te dice que estás loco. Y después, viene la parte de los números. Empiezas por el plan A y terminas haciendo entre el F y el T.

- ¿Cuándo inició el proyecto?

-Hace cuatro años. La ginebra lleva dos años y medio en el mercado. Tuve que tener montada mi fábrica, hasta el último papel, antes de encender mi alambique para ver si podía hacer mi ginebra. La incertidumbre es tremenda. A partir de ahí sacamos el producto al mercado. Hablo en plural porque el 50% de la empresa es de mi mujer.

- ¿Qué diferencia a su ginebra?

-He optado por hacerla de la manera más tradicional, con alambique de cobre y calentándolo con llama. Con el método London Dry. Esa es otra de las cosas que hay gente que no sabe. Cuando ve el término London te preguntan si la traes de Londres. Es un método que tiene unas características de fabricación que marca la Comunidad Europea y que intenta proteger la forma más artesanal de hacer ginebras. Yo hice la receta de mi ginebra. Busqué una ginebra clásica y le di mi toque. A la gente le está gustando.

- ¿Qué premios ha conseguido?

-Este año me han dado una doble medalla de oro en el San Francisco Wall Experiencia Competition. Está considerado el concurso más prestigioso e independiente del mundo. Ginebras se presentaron casi 400. Te da un nombre, un prestigio y proyección internacional.

- ¿Distribuye en el extranjero?

-Sí, desde el primer día aposté por la exportación, que es una carrera de fondo. Estoy vendiendo ya más fuera que en España. Acabo de entrar en Estados Unidos.

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