27 de enero de 2019
27.01.2019
La Opinión de A Coruña

Condenada a cinco años y medio de cárcel por estafar 58.000 euros en viajes

La mujer tenía una agencia, cobraba sus servicios en varios plazos, reservaba los billetes y las estancias y, después, los cancelaba - Tenía antecedentes por apropiación indebida

27.01.2019 | 00:47

Una coruñesa ha sido condenada por la Audiencia Provincial de Valladolid a cinco años y medio de cárcel y a pagar 3.600 euros de multa por haberse apropiado indebidamente del dinero de 42 clientes de su agencia de viajes. A cada uno de ellos debe devolverle la cantidad que no utilizó para los fines que le habían entregado, en total 58.262 euros, que van desde 120 euros por unas vacaciones con vuelo y estancia en un hotel de Benidorm a los 7.822 de un viaje a China de un matrimonio y sus hijos. Ninguno de sus clientes llegó a realizar los viajes.

La sentencia la condena por un delito continuado de apropiación indebida y le aplica, además, el agravante de reincidencia, ya que había sido declarada culpable de un delito de apropiación indebida en 2012, dos años antes de los hechos por los que es ahora condenada.

Según la sentencia, la mujer tenía una agencia de viajes en Valladolid y, desde 2013 hasta su detención en agosto de 2014, no utilizó el dinero que sus clientes le daban para los fines que le había prometido. A los dos días fue puesta en libertad y volvió a ser detenida en marzo del año pasado en Polonia al no haberse presentado al juicio por esta causa.

Uno de los afectados fue un matrimonio que, en julio de 2014, acudió para adquirir unos billetes a Filipinas y para reservar un hotel de lujo en Manila, donde iban a adoptar a un bebé. La pareja abonó 4.200 euros. Días antes del vuelo, la afectada fue a la oficina para interesarse por los detalles del viaje y se la encontró cerrada. En la sentencia consta que, finalmente, pudo contactar con la dueña, que le manifestó que se había confundido con las fechas. La víspera del vuelo la mujer descubrió que las reservas habían sido canceladas por impago, por lo que el matrimonio tuvo que contratar otro vuelo con otra empresa. Al llegar a Filipinas, vieron que la habitación designada era individual y ordinaria y no triple y de lujo, como habían acordado con la ahora condenada.

Otra víctima fue una clienta que ya había contratado en más ocasiones los servicios de la coruñesa sin haber tenido nunca incidentes con ella. Quería viajar a Paraguay, su país de origen, por lo que pagó 710 euros. El día anterior a la salida del vuelo, fue a la agencia a buscar la reserva de los billetes y la condenada le dijo que no la necesitaba. Entonces, le cobró 150 euros más por una maleta que pretendía llevar en el vuelo, aunque no le entregó, según la sentencia, ningún recibo del pago. Ya en Barajas, la mujer supo que su reserva se había cancelado y que no tenía billete. Contactó, entonces, con su agencia y la coruñesa le dijo que correría con todos los gastos ocasionados por la pérdida del vuelo. Estuvo cinco días en una pensión y sus gastos ascendieron a 540,70 euros, que tampoco ha recuperado.

Otra de las víctimas fue una mujer brasileña que había comprado billetes para ella, otra mujer y un menor con destino a São Paolo. Si bien en la ida no tuvieron problemas, en el aeropuerto les informaron de que carecían de billetes de vuelta a España, por lo que tuvieron que comprar otros tres pasajes que les permitiesen salir del país y que costaron 1.653 euros.

No solo los clientes esporádicos fueron víctimas de esta agente de viajes, también los fueron otros compañeros de profesión. En julio de 2014, la acusada llamó al propietario de otra agencia para pedirle que comprase tres billetes de avión de ida y vuelta con destino a Kiev (Ucrania) para unos clientes suyos, ya que, en ese momento, ella carecía de internet. El hombre abonó 1.321 euros, que nunca le fueron devueltos.

Algunos consiguieron averiguar antes de que llegasen las vacaciones que habían sido víctimas de un engaño, aunque muchos otros no lo supieron hasta que llegaron al aeropuerto y no pudieron volar, como le pasó a uno de los clientes, que había comprado cuatro billetes de ida y vuelta a República Dominicana, su país natal, y que supo en Barajas que su reserva había sido cancelada dos días antes de la salida del vuelo.

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