10 de febrero de 2019
10.02.2019

Multa o flor: una vía de educación

Alumnos de Primaria del San Francisco Javier premian y castigan con denuncias ficticias buenas y malas conductas de peatones y conductores

10.02.2019 | 00:58
Dos escolares ´hacen´ de policías y entregan una flor a una peatón por buen comportamiento vial.

Una multa simbólica por infracción, una flor de papel como premio. Son los dos polos de la balanza con los que han puesto en práctica 75 alumnos de 5º y 6º de Primaria del colegio San Francisco Javier una iniciativa educativa, Multa o Flor, que fomenta la movilidad sostenible y el correcto comportamiento de peatones y conductores.

La educación vial se imparte y se asimila desde la infancia. Con este principio desarrolló esta actividad la sección de Tráfico de la Policía Local dedicada a transmitir hábitos correctos en el uso de los transportes y la conducta de los peatones. La encargada de este área es Silvia Castro, quien dirigió la dinámica de grupo en el aula con los estudiantes del San Francisco Javier y los acompañó en las calles para cursar denuncias ficticias a quienes consideraban que habían incurrido en infracción y entregar flores hechas a mano con papel a los protagonistas de acciones sostenibles.

El aula, la calle y el Registro municipal fueron los tres escenarios en los que transcurrió la iniciativa. "En clase expusimos un cuento centrado en el tráfico en el que los niños eligieron el final. Vestidos con chalecos de policía local y con flores de papel y boletines de denuncia ficticios, durante unas tres horas pusieron una multa a quien cruzaba por un lugar incorrecto, a un furgón de reparto aparcado donde no debía o a un coche en doble fila, pero también le dieron una flor a un peatón que usaba el paso de peatones o a gente que esperaba la llegada del bus urbano. Incluso subimos a un autobús interurbano para premiar a sus usuarios", explica Silvia Castro.

La última etapa, realizada el mismo día, esta semana, consistió en acudir a la oficina del Registro en el parque Europa para entregar un escrito con propuestas y conclusiones centradas en la mejora de la movilidad en la ciudad, según lo que han podido comprobar los menores durante la actividad: desde señalar más zonas de carga y descarga a conceder ayudas para comprar bicicletas o coches eléctricos. El escrito será remitido al alcalde y al área de Seguridad Ciudadana.

"Los niños tiene muy asimilado lo que está bien y lo que está mal y los conductores y peatones, infractores o no, reaccionaron muy bien cuando ellos, libremente, se les acercaban para explicarles por qué les multaban o por qué les premiaban", repasa la policía local. Castro dirigió esta actividad, inspirada en un libro del pedagogo Francesco Tonucci, La ciudad de los niños, por segundo año seguido.

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