30 de marzo de 2019
30.03.2019
La Opinión de A Coruña
Patxi Hurtado

"La nueva sede dignifica la intervención social con personas en riesgo de exclusión"

"Queremos que cada vez haya más gente que apoye esta labor para hacer una ciudad más sostenible, más igualitaria, orgullosa de su diversidad y más justa"

29.03.2019 | 21:32
Patxi Hurtado, delante de la nueva sede de Ecos do Sur.

La ONG Ecos do Sur estrena sede en el número 9 de la avenida de Finisterre, entre el parque de Santa Margarita y Paseo de los Puentes, y lo hace para ofrecer servicios con mayor calidad. Más espacio, más comodidad, más privacidad y más profesionales para que las personas en riesgo de exclusión que atiende la entidad puedan solventar sus dificultades. El director de la ONG pide a los coruñeses que se acerquen a conocer tanto el local como su trabajo para conseguir, dice, con su aportación, una ciudad más sostenible, diversa, justa e igualitaria

¿Cómo ha sido el cambio de sede?

Ha sido abismal con respecto a la calidad del servicio que podemos prestar a nuestros usuarios. Podemos integrar mucho mejor todos los procesos: formación, orientación, atención psicológica, entrega de alimentos... El usuario tiene una atención mucho más integral y de mayor calidad, en un entorno mucho más cómodo, y al final, dignifica también la intervención social con personas en riesgo de exclusión social. Y es extrapolable a trabajadores o voluntarios. Están en un entorno más adecuado, más cómodo y confortable y eso posibilita que el trabajo se desarrolle con mayor motivación, que haya más confidencialidad en las intervenciones. Es un salto cualitativo bastante importante para nosotros.

Ha llegado tras varias décadas de trabajo de la ONG.

Llegamos casi a la treintena, porque se fundó en1991. Hemos tardado en años en tener un local de estas características. Fuimos luchando y somos una entidad que ha crecido poco a poco, sosteniblemente. Pero ha llegado el momento de hacer este salto de calidad.

¿A cuántos usuarios atiende la entidad?

La media, en la sede de A Coruña, en la delegación de Madrid o fuera de la entidad, en centros educativos, por ejemplo, son unas cinco mil. Al día, por la entidad en la ciudad, entre formaciones y citas, pasan un centenar de personas. Abrimos en horario ininterrumpido, muy amplio, y esto nos permite atender a un mayor número de personas y a que trabajen más profesionales. Estamos 25 personas trabajando y normalmente éramos 15. A veces preferimos, no que puedas incrementar en número sino que valoramos más la calidad. Podemos prestar una atención social de mayor calidad en este espacio y para nosotros es lo que más nos importa.

¿Por qué la ubicación en la avenida de Finisterre?

El colectivo de atención principal de la ONG es el inmigrante, casi un 75%. Nosotros estuvimos en Os Mallos, ronda de Outeiro, Agra do Orzán? En el momento en que el último local se nos quedaba pequeño, nos pusimos a buscar por esta zona. Está a 300 metros de donde estábamos y es una zona de fácil acceso para nuestros colectivos, a sus barrios de residencia. Negociamos con Afundación, el dueño del local, y la reforma fue posible con el apoyo de la Consellería de Política Social.

Atienden colectivos en situaciones sensibles que precisan de espacios adaptados.

Están en situaciones especiales, de especial gravedad incluso. Mujeres víctimas violencia género o de explotación sexual, perceptores de rentas de inserción... por lo que es importante facilitar espacios en los que podamos atenderlos individualmente, para que nos cuenten sus problemas, en intimidad, que puedan venir con los niños y tengan un espacio donde se quedan jugando. Son detalles importantes. Ayuda muchísimo a que todo el mundo se sienta más cómodo y, sobre todo, esas personas que están en especial vulnerabilidad.

En los últimos años, ¿hay más necesidad?

Sí, estamos en una sociedad en la que la desigualdad se ha incrementado. Todos los indicadores lo manifiestan y nosotros lo vivimos, porque estamos en contacto con esa realidad. Cada vez hay más personas que no están en situaciones clásicas de llegada de personas migrantes en situación irregular, que venimos atendiendo los últimos 30 años, sino que, por ejemplo, nos topamos con más mujeres en situación de violencia de género. Además, la crisis ha hecho mucho daño a personas con rentas de inserción y la inserción laboral en estos colectivos no se ha podido realizar con la recuperación económica. También detectamos un incremento en los últimos años en la necesidad de dar alimentos a familias en los que hay pobreza infantil.

¿Necesitan apoyo de socios?

Nuestro talón de Aquiles es conseguir tener un número de socios alto. Ahora rondamos los cien, que supone el 1% de presupuesto, y nos hace que seamos muy dependientes de ayudas públicas. Para lograr más independencia y mayor sostenibilidad sí que necesitamos tener una base social que pueda crecer. Una entidad con una base social importante es una entidad cada vez más fuerte y que puede hacer llegar su mensaje, lo que es su labor social, a más sitios. Nos queremos abrir mucho más a la sociedad coruñesa, que nos conozca y, por eso, les invitamos a que se acerquen al local, que nos vean. Queremos que cada vez haya más gente que apoye esta labor para hacer una ciudad más sostenible, mucho más igualitaria, orgullosa de su diversidad y más justa.

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