14 de junio de 2019
14.06.2019

La Torre de caramelo que enamoró a Picasso

La informadora turística Erica Ferreiro recuerda a artistas y escritores que incluyeron el faro romano en sus creaciones

13.06.2019 | 20:05
Erica Ferreiro, ayer, en el centro de interpretación de la Torre.

Picasso le llamaba la Torre de caramelo y aunque su estancia en A Coruña fue corta, el faro romano le marcó hasta tal punto que lo reflejó en sus obras. No fue el único artista que se enamoró del monumento que hace diez años fue declarado Patrimonio de la Humanidad. Lo reveló ayer en una charla la informadora turística Erica Ferreiro, que trabaja en el Centro de Interpretación y Atención del monumento, a quien le maravilla pensar que "los años pasan, pero la Torre de Hércules permanece".

Vistas desde la casa de Picasso. El pintor malagueño vivió cuatro años en A Coruña, pero le bastó para analizar día a día la Torre. "Se sabe que la veía desde su casa y se paseaba mucho por la zona. Le gustaba ir ahí a tomar apuntes", señala Ferreiro. La prueba está en sus obras. "Tiene un dibujo del faro que se titula La torre de caramelo. La llamaba así su padre por el color y él lo adoptó", apunta. A esta informadora turística del Consorcio de Turismo le sorprende el "enorme parecido" entre la obra de Picasso y las imágenes que se ven hoy en día del faro. " Tengo una fotografía que hice un día al venir a trabajar y parece sacada desde el mismo punto que Picasso utilizó para su dibujo", reconoce. La Torre se encontraba entonces "más conectada al cementerio de San Amaro", donde está enterrada la hermana del pintor, "porque apenas había edificios".

Pardo Bazán, entre las tormentas. La climatología no solo es un factor clave en el entorno de la Torre sino en toda la ciudad. Un aspecto que introdujo Emilia Pardo Bazán en sus libros. "Detalla la ciudad a la perfección", dice Erica Ferreiro. En una de sus obras, según cuenta la informadora turística, Pardo Bazán habla de un "atardecer de tempestad". "Y eso lo seguimos sufriendo a diario. Me hace gracia pensar que estuvo en ese mismo punto con un día de lluvia y viento como los que tenemos ahora", explica. Estos libros con referencias al monumento coruñés le hacen pensar que "la Torre y el mar siguen igual a pesar del paso del tiempo".

Un Luis Seoane exiliado que pensaba en A Coruña. Entre los dibujos de Luis Seoane se puede encontrar una serie que recibe el nombre de Homenaje a la Torre de Hércules. "Eso ya demuestra la importancia que tenía en su vida este monumento", expone Erica Ferreiro sobre estos grabados. La informadora turística explica que Seoane "estuvo exiliado, pero siempre tuvo muy presente el faro". "Lo tenía metido en su cabeza y por eso lo podemos ver en sus creaciones", indica.

La evolución de la Torre, según Urbano Lugrís. "Fue un coruñés con un fijación importante por la Torre", resume. En algunos de los cuadros de Urbano Lugrís se puede ver la "evolución arquitectónica del faro". "Desde que se construyó hasta hoy en día", dice. Unas pinturas que reflejan el paso del tiempo. "Él siempre tuvo una temática muy fantástica y marinera, pero la Torre era un tema muy recurrente", explica.

Otras perspectivas. Erica Ferreiro tiene una lista interminable de artistas que fijaron sus ojos en la Torre de Hércules, como Francisco Lloréns y Wenceslao Fernández Flórez. Apunta, además, que "seguro que hay muchos más escritores y pintores que la incluyeron en su obra". Que estos artistas hayan tenido presente el faro romano, lo convierte en "más inmortal". "Es el legado que nos queda. Es la fotografía de épocas antiguas", opina la informadora turística del Centro de Interpretación y de Atención de Visitantes de la Torre de Hércules. Además de formar parte de capítulos históricos de arte y literatura, Ferreiro señala que el monumento reconocido por la Unesco hace una década es también "el recuerdo que se llevan los turistas que visitan la ciudad". "Aunque no conozca A Coruña, saben que aquí está la Torre y si tienen solo tres horas, vienen a conocerla", expone. Lo que no sabe concretar Erica Ferreiro es si estos artistas y personajes célebres pudieron entrar en el faro como ahora hacen los turistas y locales. "Mentiría si dijera que lo sé. Esto siempre fue un faro y su función era la de guiar. Aquí también estaba el farero entonces hubo una época en la que no se podía entrar", concluye.

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