29 de septiembre de 2019
29.09.2019

El dragado de la ría de O Burgo calienta el banquillo

La Declaración de Impacto Ambiental de la obra cumplió dos años y caducará en septiembre de 2022

29.09.2019 | 00:14
El dragado de la ría de O Burgo calienta el banquillo

Dos años y dos días y no hay novedad visible, aunque sí indicios de ese "calienta, que sales", que se le dice a los jugadores y jugadoras que esperan en el banquillo a que les den una oportunidad. La Declaración de Impacto Ambiental del proyecto de regeneración de la ría de O Burgo entra en tiempo de descuento, ya que este documento caducará el 27 de septiembre de 2022. Si se cumple ese plazo sin que haya cambios, pitido final y vuelta a empezar.

La tramitación ambiental de la regeneración del estuario empezó en septiembre de 2013, cuando el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (Cedex) entregó en la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar el documento de inicio del proyecto de dragado ambiental de los sedimentos de la ría de O Burgo. Fue el saque de centro de un larguísimo partido que todavía no ha terminado.

La regeneración del estuario había sido, hasta ese momento, una promesa en el papel, una estrategia que se dibuja en la pizarra, pero que no se usa, como para despiste del rival o, en este caso, como reclamo electoral. Durante años, los Presupuestos Generales del Estado reservaban un millón de euros para regenerar la ría, una partida que nunca se ejecutaba.

Fue la visita de una delegación de la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo la que agitó el proyecto y fueron la Cofradía de Pescadores y la Plataforma en Defensa da Ría los que, con la intermediación de la europarlamentaria del BNG, Ana Miranda, mostraron a los diputados europeos lo que ellos, sobre el terreno, tacharon de "inmundicia".

La visita se celebró en febrero de 2013, aunque el informe en el que se recogían sus impresiones, no se aprobó hasta el mes de diciembre porque en la política no es posible usar el VAR ni el ojo de halcón y las versiones de lo observado, tan coincidentes a pie de campo, se fueron diluyendo con el paso de los meses y de las presiones que el Partido Popular Europeo impuso al presidente de la delegación, Philippe Boulland.

Aún con el informe sin aprobar, pero sabiendo que Europa le exigiría el dragado del estuario, el Estado activó 13 de noviembre de 2013 el plazo de consultas previas, es decir, le pasaron a los afectados el documento del Cedex para que aportasen sus consideraciones.

Tenían tres meses para contestar aunque no fue hasta el 15 de abril del año siguiente cuando se acabó esta primera parte, en la que se dio traslado de todas las consultas y de la amplitud y nivel de detalle del Estudio de Impacto Ambiental. Para la segunda parte de este partido burocrático, que es el Estudio de Impacto Ambiental y sus consultas, las administraciones contaban con un año y medio de plazo, sin embargo, hubo tiempo para prórrogas y tiros libres, ya que el proceso se cerró a los 26 meses, el 29 de junio de 2016.

Para entonces, ya se había constituido la Mesa das Rías, un equipo nuevo en la competición, con representantes de los concellos de A Coruña, Cambre, Culleredo y Oleiros, la Cofradía de Pescadores, la Universidade da Coruña y la Plataforma en Defensa da Ría do Burgo.

El partido se ralentizó al llegar a este punto, en el que parecía que todo iba sin sobresaltos y que no habría más paradinhas. La Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental, que tenía tres meses para publicar la Declaración de Impacto Ambiental, vio cómo se interrumpía el plazo para solicitar más información, así que, tiempo muerto hasta el 8 de marzo del año siguiente, en el que se reactivaron los trámites y volvieron al terreno de juego los equipos.

Fue el 11 de septiembre de 2017 cuando se cerró la Declaración de Impacto Ambiental y el 27 de ese mes cuando se publicó en el Boletín Oficial del Estado. El documento estimaba un coste de 46 millones de euros y un plazo de ejecución de 23 meses. Llegados a este punto de la contienda, solo quedaría publicar el proyecto final, consignar presupuesto y licitar la obra, para que entrasen las máquinas en la ría, sin embargo, de nuevo, jugadores a sus esquinas.

El objetivo está ahora puesto en el próximo mes, cuando se prevé que Europa apruebe cofinanciar la obra con el Estado, una vez que ha accedido ya a cambiar los criterios necesarios para que, desde el Gobierno, se puedan solicitar fondos europeos para este fin.

Hasta entonces, a esperar en el vestuario o en la banda a que Bruselas diga que se reanuda el partido tal y como estaba previsto o que hay que buscar una alternativa. El Ministerio de Transición Ecológica, mientras tanto, prepara los pliegos para sacar a concurso la obra en cuanto escuche el pitido que devuelva el juego al campo.

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