03 de octubre de 2019
03.10.2019
crítica

Triunfo arrollador

02.10.2019 | 22:30

La ópera Don Carlo tiene momentos de una grandeza incontestable donde se reconoce al mejor Verdi. El libreto sigue ad pedem litterae la leyenda negra, inventada por ingleses, franceses y holandeses, que convierte a un príncipe demente y sádico, que conspira contra su propio padre, en un héroe de la libertad frente a un rey siniestro, dominado por la religión. La verdad es que el infante Don Carlos, lejos de ser ese héroe de la libertad, que nos presentan Schiller y los autores del texto de la ópera, fue un peligroso personaje, desequilibrado debido a la malaria que contrajo en la infancia y a una trepanación que le salvó la vida pero lo dejó trastornado. En esta ópera el monarca no solo se retrata con tintes sombríos y un violento absolutismo, sino también con algunos aspectos que lo humanizan, como la tolerancia con Posa, sus tristes soliloquios e incluso el choque con el poder eclesiástico del Gran Inquisidor. El estreno en A Coruña fue un éxito impresionante, aunque, como es habitual, no falten quienes se empeñen en poner la lupa de aumento sobre los defectos y mirar con los prismáticos al revés los aciertos. Espléndida Orquesta Sinfónica, dirigida por Khan de un modo más que notable, en obra donde la base orquestal es protagonista. Destacaron los solos de Ruslana Prokopenko, primerísima violonchelista de la OSG, en la grandiosa escena Ella giammai m'amò. Coros, justos y afinados. Diez cantantes, de los que, al menos seis, han de ser primeras figuras. Triunfo arrollador de Carlos Álvarez, hoy por hoy el mejor Posa del mundo. Ángela Meade, soberbia por su bella voz y su bien cantar. Aclamaciones para el bajo Faria, magnífico Inquisidor; Ferruccio Furlanetto, gran Felipe II, aunque el paso de los años produzca algunas irregularidades vocales y un cierto trémolo; y el tenor, Galasso, un spinto cuya voz se hace bellísima en el agudo; la calidad tímbrica y la perfecta colocación recuerdan a Corelli y a Del Monaco. Aplausos y bravos para la mezzo Zhidkova, espléndida; para la coruñesa María Lueiro; así como para el bajo Tejera, Enrique Martínez y Carmenchú Domínguez (la voz desde las alturas). Excelente aportación de la Banda Municipal coruñesa.

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