04 de noviembre de 2019
04.11.2019

A Coruña deja su grano de arena en el desierto argelino

La construcción por la ONG AIRE de un parque de bomberos en los campamentos del Sáhara Occidental avanza con un claro sello coruñés

03.11.2019 | 22:00
Diego Velasco, Carmen Armada y Daniel Rodríguez junto al gobernador de la provincia de Smara y el equipo de bomberos.

Hace ya 20 días que los arquitectos coruñeses del estudio Situacións Construidas, Carmen Armada y Daniel Rodríguez, y el bombero Diego Velasco, de la ONG AIRE, emprendieron su viaje a los campamentos del Sáhara Occidental, concretamente a la ciudad de Smara, en la provincia de Tinduf. Su objetivo, construir un parque de bomberos que sirviese como centro multidisciplinar para atender emergencias, prestar atención sanitaria y ofrecer formación al poblado saharaui.

Nada más poner un pie en el árido desierto argelino, sufrieron el impacto de la difícil situación a la que se enfrentan día a día los saharauis y, tal y como declara Daniel Rodríguez, "no es lo mismo verlo en fotos que vivirlo". "Es alarmante. Necesitan protección civil y medidas de seguridad urgentes. La alimentación aquí no es buena, ni la calidad del agua, ni las construcciones", comenta Rodríguez.

Tras reunirse con los trabajadores y administraciones saharauis, Carmen Armada hace hincapié en que la sanidad es una de las necesidades prioritarias en el campamento. "Muchas mujeres fallecen durante el parto o por cáncer de útero. Les urge mejorar la atención en ginecología y en maternidad, pero tienen pocos recursos y las instalaciones sanitarias son deficitarias. Una operación que debería ser sencilla aquí es complicada por las condiciones de higiene. También necesitan saneamiento y gestión de residuos, porque hay muchísimo plástico en las calles y en la arena", explica la arquitecta.

Para los dos técnicos esta ha sido la primera vez en un campamento, pero Armada está convencida de que no será la última. "Los saharauis son un pueblo luchador y acogedor. En A Coruña decimos que somos una ciudad acogedora, pero no tiene nada que ver con esto. Tenemos mucho que envidiarles. Aquí todos te saludan, te preguntan si necesitas ayuda. Los niños, que aprenden castellano en la escuela, se acercan a ti. Aún no nos hemos ido, y ya lo echamos de menos", afirma.

Una familia saharaui les ha abierto de hecho las puertas de su hogar durante su estancia en Smara, y parece que su vínculo irá más allá de este proyecto. "La familia es inmigrante, y dos de sus miembros trabajan y viven largas épocas en Galicia. Se trata de una chica que tiene una peluquería en A Coruña, y otro chico que trabaja en una pizzería en Narón. Ya hemos quedado para vernos a la vuelta. El Sáhara tiene muchos vínculos con Galicia", explica Diego Velasco.

Tan solo dos semanas después de su llegada, el parque de bomberos ya ha cogido forma."La implicación de los chicos de aquí y de los obreros ha sido muy grande. Hemos tenido seis días efectivos de trabajo, y en esos días hemos armado y construido las zapatas, montado toda la solera, todo el saneamiento e incluso las cinco paredes hiladas de los bloques. Es un trabajo que en Galicia y en España no se llegaría al mismo punto de la obra en tan poco tiempo", comenta Rodríguez.

Pese a las duras condiciones a las que se enfrentan, cuenta Velasco que las autoridades saharauis y el gobernador de Smara les han facilitado el camino para "empezar la construcción cuanto antes". Aún así, todavía queda mucho por hacer, y los tres voluntarios trabajan duro junto con los trabajadores saharauis. "Nos hemos olvidado del código técnico, y hemos hecho borrón y cuenta nueva para adaptarnos a una forma diferente de construir y trabajar", dice Armada.

Las ayudas recibidas para este proyecto han hecho que, a día de hoy, el objetivo del parque de bomberos esté casi cumplido. "Damos las gracias a la Fundación Paideia, que financió una hormigonera grande y una máquina para hacer bloques; a la Diputación de A Coruña, que confió en nosotros para este proyecto; al Ayuntamiento, que nos facilitó varios vehículos; a la ONG Acción Norte, con los que colaboramos y, por supuesto, a AIRE, a Situacións Construidas y a LA OPINIÓN, por hacerse eco de nuestro trabajo", agradece el bombero.

Toda ayuda es sin embargo poca para los campamentos del Sáhara Occidental, y todavía hay muchas necesidades básicas por cubrir. "Estamos abiertos para todo aquel que quiera colaborar, porque seguimos necesitando vehículos y financiación para mejorar la vida de las personas saharauis", explica Velasco.

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