07 de febrero de 2020
07.02.2020
Pascual Ortuño

Pdte. Sección de Familia de la Audiencia de Barcelona

"En las audiencias con menores los jueces debemos ser un poco pedagogos"

"Muchas veces, los hijos toman partido y la coparentalidad no depende de los padres"

06.02.2020 | 22:42
El magistrado Pascual Ortuño, ayer en A Coruña.

Un divorcio rompe la convivencia y conlleva daños o traumas en los padres y, sobre todo, en los hijos cuando son menores de edad, el elemento más débil de la unidad familiar. Cuando la Justicia dicta cómo ha de ser el régimen que establece el tiempo que los hijos han de pasar con sus padres divorciados surgen a veces complejos conflictos porque no se cumplen las sentencias. Sobre esto versará hoy la ponencia La gestión de los incumplimientos del régimen de coparentalidad: relevancia de la opinión de los hijos, que impartirá el magistrado y presidente de la Sección de Familia de la Audiencia Provincial de Barcelona. Será la charla inicial de las V Jornadas de Derecho de Familia, hoy y mañana en Afundación.

¿Se tiene en cuenta la opinión de los hijos cuando se produce un conflicto entre sus padres que deriva en divorcio?

La ley y todos los convenios internacionales de la familia establecen que quien tiene que tomar una decisión judicial respecto al futuro de los menores tiene que conocer su opinión, lo que no quiere decir que esa opinión sea determinante. Se parte de la base de que los menores no tienen los elementos de juicio necesarios hasta que tienen 8 o 10 años y un cerebro más desarrollado. Hasta que no llegan a esa edad son más sensibles a determinados factores emocionales, a manipulaciones también, que pueden influir en su opinión. Si en un juzgado le preguntas a un niño, lo primero que te dice es que no quiere que sus padres se separen.

¿Cómo debe actuar un juez ante un menor en una situación de conflicto inevitable?

Es importante que los jueces, en las audiencias con los menores, seamos un poco pedagogos. En muchos casos los niños tienen una actitud reticente y plantan cara, pero cuando el juez les explica la situación en la que están sus familias ellos lo entienden, en parte porque reconocen al juez como una figura de autoridad, con el nivel de respeto o miedo que le tienen los adultos.

¿Se adaptan en realidad los jueces a ese perfil pedagógico?

Nosotros decimos que estamos working in progress, trabajando en ello. Avanzamos poco a poco. Hay que entender que estas materias no se estudian en la oposición para juez, pero se aprenden con la experiencia aunque no formen parte del currículum. Se están elaborando guías de buenas prácticas para que podamos desarrollar bien estas funciones pedagógicas.

¿Es elevado el nivel de incumplimiento de padres condicionados por el régimen de coparentalidad?

Por los estudios que hemos hecho, de cada 100 divorcios hay unos 50 en los que los padres saben que para preservar a los hijos tienen que cumplir con los regímenes, y eso hacen. De los 50 restantes hay un 25% en los que cuesta que se ejecute la sentencia. Y de este 25%, habrá sobre un 10% en el que la conflictividad más acusada viene derivada de situaciones de violencia o violencia de género, o intrafamiliar, que es de difícil gestión y que interrumpe la relación de los padres con los hijos.

¿Hay sanciones a los incumplimientos?

Por vía penal rige el principio de in dubio pro reo: en caso de duda por pruebas insuficientes, se opta por la absolución. Es difícil probar algo como las manipulaciones, los mismos incumplimientos, la culpabilidad. Se contemplan multas pecuniarias que no pagan quienes no tienen dinero, y otras veces las sanciones no son eficaces.

¿Es más complejo tratar un caso con un menor que ya es adolescente o cuando tiene menos edad?

A partir de los 12 años, los menores se convierten en justicieros, ellos ponen la sentencia. Muchas veces esa sentencia es injusta con el padre y otras veces con la madre, porque, según los casos, cuando hay violencia en la familia, un menor no quiera tratarse con su padre o su madre.

¿Qué actores externos pueden ser útiles?

Como muchas veces la coparentalidad no depende de los progenitores y son los hijos los que toman partido, hay que hacer un trabajo terapéutico. Educadores y psicólogos con formación en estos casos hacen una labor muy importante con los menores para facilitar la pacificación entre los padres y con ellos. Esto, a la larga, favorece mucho a las madres que son víctimas de violencia de género.

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