Todos los días se explotan los cuerpos de mujeres forzadas, en prostíbulos y páginas pornográficas. Una servidumbre cotidiana que la escritora y documentalista Mabel Lozano lleva denunciando quince años, y que ayer explicó en un acto en el auditorio de Afundación organizado por LA OPINIÓN y presentado por la directora de este diario, Carmen Merelas. Llegó con sus últimas obras: el cortometraje Biografía del cadáver de una mujer, sobre una víctima de prostitución asesinada tras denunciar a su proxeneta, y PornoXplotación, un libro que convertirá en docuserie en la que explora la realidad de la industria pornográfica.

La documentalista Mabel Lozano espone su trabajo sobre la explotación de la mujer y la pornografía, ayer en Afundación. | // VÍCTOR ECHAVE

Ante los asistentes, entre los que se encontraba el concejal de Educación, Jesús Celemín, y María Debén, responsable del área de Igualdad en la Delegación del Gobierno, Lozano desgranó cómo empezó a explorar el lado oscuro de la industria sexual en 2004. Antes era actriz, presentadora de televisión pero, según indicó Merelas, se decidió a ser de la “minoría de las valientes; dio un paso y se comprometió”.

Juan Carlos da Silva, Jesús Celemín, Mabel Lozano, Carmen Merelas y Pedro Costa con algunos libros de la conferenciante. | // VÍCTOR ECHAVE

¿Y por qué? Lozano explicó que conoció la historia de una chica rusa, una joven a la que su novio trajo a España prometiéndole una vida mejor. Y que, cuando llegó a Madrid, vio cómo un desconocido le ponía un sobre con 3.000 euros en la mano a su pareja. Solo entonces comprendió que la había vendido para ejercer la prostitución.

¿En dónde? En uno de los chalets de una carretera que sale de la capital de España, uno de tantos dedicados a la trata y cuya presencia, señaló Lozano, “nadie se cuestiona”. La gente tampoco cuestiona, afirmó, cómo llegaban a los prostíbulos de España mujeres de todo el mundo, o cuáles eran las condiciones en las que vivían. “En una cena me dijeron que estaba loca por decir que había mujeres en cautiverio y situación de esclavitud” en este país, rememoró.

Lozano dio “el paso” y se puso detrás de las cámaras en 2005 con su primer documental, Voces contra la trata, en la que una docena de mujeres contaban en primera persona “cómo habían sido captadas”. El siguiente paso fue hablar con los que las captaban. “Un proxeneta salió de la cárcel y quiso conocerme”, indicó, y de sus entrevistas con él salieron el libro y la película El proxeneta.

Ahí surgieron nuevas preguntas. ¿Cómo era posible que hombres que en algunos casos no sabían “ni leer” manejasen negocios millonarios impunemente? “Porque hay complicidades de banqueros, abogados, policías...” interpreta Lozano. ¿Y cómo era posible que mujeres que en algunos casos ejercían al lado de comisarías no escapasen? “Porque no pueden” le dijo el proxeneta, y de ahí nació Biografía del cadáver de una mujer, que ayer se proyectó en Afundación.

La obra, que recibió el Goya de este año al mejor cortometraje documental, cuenta la historia de Yamiled Giraldo, una ciudadana colombiana a la que prometieron trabajo en una fábrica de seda española y aceptó con la ilusión de darle una vida mejor a sus hijos. Cuando bajó del avión, la recogieron, la violaron y la esclavizaron en un club de alterne.

Giraldo escapó. Se casó, fundó un negocio de peluquería, tuvo dos niñas y trajo a sus hijos mayores de Colombia. Podía haber vivido tranquila, pero decidió denunciar a su ex proxeneta por “sororidad”. Declaró como testigo protegido, se sumaron otras mujeres, y el hombre acabó en prisión. Pero el club seguía funcionando, y haciendo dinero.

Desde la cárcel, el hombre contrató a dos sicarios que le dispararon hasta matarla. Habrían acabado también con uno de sus hijos, que iba en el coche con ella, si no se les hubiera encasquillado la pistola. El ex proxeneta solo tuvo que gastar 10.000 euros. El miedo señaló Lozano, es lo que hace que las mujeres prostituidas no escapen. Según recalcó, muchos dicen que “son putas porque quieren”, pero “la libertad solo se da cuando pueden elegir” y sus elecciones “están viciadas por el miedo”. El asesinato de Yamiled no fue por venganza, explicó, sino una advertencia para evitar poner en peligro un negocio que mueve millones.

En el coloquio posterior a la proyección alertó de una nueva forma de pornografía digital, cuyo consumo se multiplicó durante la pandemia y ya es generalizado entre los adolescentes.

Merelas resaltó la importancia de los documentales de Lozano, pues, si bien “nunca es agradable que nos muestren esa realidad que no nos gustaría que existiera” son un “tirón de orejas que nos da como sociedad”. “Que no sea agradable no quiere decir que no sea imprescindible verlo” recalcó.