La explotación eficiente del transporte público, el diseño de itinerarios adecuados para personas con movilidad reducida, el control de la contaminación lumínica y una mejor gestión de recursos TIC son los argumentos en los que se apoyan cuatro proyectos surgidos del Centro de Investigación en Tecnologías de la Información y Comunicación (Citic) que recibirán fondos del Ministerio de Ciencia por valor de 300.000 euros. Estas ayudas se enmarcan en la convocatoria de iniciativas de I+D+I para la realización de Pruebas de Concepto y con ellas se pretende mejorar ideas innovadoras antes de salir al mercado.

Nieves R. Brisaboa, en su despacho de la facultad de Informática. // La Opinión Miguel Miramontes/Roller Agencia

Acopio de datos sobre viajes para mejorar el bus urbano

La tecnología responde con sus recursos al margen de mejora de los servicios públicos. El transporte urbano se presta a un rendimiento más eficiente si administradores y usuarios pueden disponer de una mayor acumulación de datos. Este es el objeto al que apunta Sigtrans, proyecto coordinado por el Citic en el que colabora la Universidad Politécnica de Madrid, dirigido por la investigadora del centro coruñés Nieves Brisaboa con el apoyo de Asunción Gómez. 

Con algoritmia avanzada y la integración de múltiples fuentes, se obtiene una estructura de datos compacta que recoge el histórico de todos los viajes del transporte público, con el origen, destino, horario y transbordos de cada uno. Con ese conjunto de datos se desarrolla una interfaz de explotación para facilitar la realización de consultas sobre la demanda que se hace del bus urbano, de manera que los administradores del servicio -la Compañía de Tranvías en el caso de A Coruña- conoce mejor el uso de cada parada, los orígenes y destinos de los viajes, las paradas habituales de transbordo, la incidencia en horas punta y otros datos relevantes. La interfaz facilitará la visualización de los resultados sobre visores de mapas que mostrarán todos esos datos.

Minia Manteiga y José Carlos Dafonte, en el Citic. // La Opinión

Control a la luz artificial para reducir la polución lumínica

¿Cómo medir la contaminación lumínica? ¿Cómo controlar la alteración del brillo natural del cielo por el efecto de las fuentes de luz artificial? La respuesta a estas preguntas es el reto que se plantea el proyecto Dark Sky for Sustainability with Gaia-G4S, dirigido en el Citic por José Carlos Dafonte y Minia Manteita en colaboración con la Universidad de Barcelona. La propuesta consiste en el desarrollo de un fotómetro basado en hardware y software libre con capacidades aumentadas de conectividad, almacenamiento y procesado de las medidas de brillo del cielo nocturno. Existen otros instrumentos similares en el mercado con funciones parecidas, pero el que propone el proyecto del Citic ofrece gratis su diseño a los usuarios (organismos reguladores, administración pública, empresas privadas, gestores de parques nacionales) y tiene bajo coste.

Otro de los objetivos del proyecto, resaltan sus responsables del centro de la UDC, es “divulgar y concienciar sobre el problema de la contaminación lumínica”. Con la limitación de la iluminación artificial, añaden, se obtendrán además “beneficios económicos y ecológicos mediante la reducción del gasto energético innecesario y la huella de carbono asociada”.

Miguel Rodríguez Luaces y Susana Ladra. // La Opinión

Guía cómoda de la ciudad frente a la movilidad limitada

Plazas de aparcamiento disponibles, pasos de peatones específicos, tipo de pavimento de las calles, disponibilidad de aceras, existencia de rampas o escalones, accesos adaptados. Toda esta información debería estar suministrada por una aplicación para dispositivos móviles en la que han trabajado Miguel Rodríguez Luaces y Susana Ladra, que tiene como destinatarias principales las personas con movilidad reducida. Su finalidad no es otra que calcular las rutas más apropiadas para desplazarse por la ciudad. El proyecto se llama FLATCity-POC y ha sido coordinado en el Citic por estos investigadores en colaboración con un grupo de la Universidad de Vigo y otro de la Universidad Carlos III de Madrid.

Para obtener la información se utilizarán diferentes métodos: datos abiertos disponibles en la ciudad, datos de nubes de puntos capturadas con sensores en áreas específicas, información proporcionada por usuarios en la aplicación o a través de redes sociales. El cúmulo de información recogida se pondrá a disposición del Gobierno de la ciudad mediante un cuadro de mando que evalúe el grado de accesibilidad. Empresas TIC podrían comercializar el sistema completo y ofrecerlo a las administraciones.

Juan Touriño y Guillermo López Taboada. // La Opinión

Consumo responsable de los recursos en nubes de datos

Los recursos ociosos, en economía, son factores de producción que, por determinadas razones, están en desuso o disminuyen la rentabilidad de un negocio. En una nube de almacenamiento de datos se pueden generar también recursos ociosos si los usuarios pagan por el servicio general que ofrece sin usar parte de los recursos disponibles. El proyecto Picsa (acrónimo de su nombre en inglés, Productivity Increase by Cloud Serverless Automation) se concibe para desarrollar una tecnología que gestione de forma inteligente y automática las necesidades de recursos TIC y se pague exactamente por los recursos consumidos, explican los investigadores del Citic Juan Touriño y Guillermo López Taboada.

Mediante el desarrollo de un software que permita avanzar a tecnología serveless (computación sin servidor), este proyecto de compleja elaboración y explicación aspira a obtener un ahorro significativo en la factura de servicios en la nube en organizaciones que implanten esta tecnología, así como a reducir la huella de carbono asociada a los servicios digitales consumidos. El reto es “consumir recursos en la nube de forma responsable y sostenible pagando un precio justo”, explican los investigadores.