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La Opinión de A Coruña

Susana Rodríguez Profesora de la Universidade da Coruña y miembro del Grupo de Investigación en Psicología Educativa

“La mayoría de problemas que encontramos en el aula tienen que ver con la motivación”

“Para trabajar en grupo, tenemos que asegurarnos de que el propósito es colaborar y contribuir, no destacar perfiles”

Las investigadoras Susana Rodríguez e Isabel Piñeiro. | // L. O.

Las profesoras de la Universidade da Coruña e integrantes del Grupo de Investigación en Psicología Educativa, Susana Rodríguez e Isabel Piñeiro, participan estos días en el Seminario en motivación, aprendizaje y convivencia escolar que forma parte del máster en Intervención en Convivencia de la Universidad de Almería. En sus ponencias, han hablado, entre otras cosas, de la gestión de la motivación y cómo esta puede afectar a la convivencia escolar.

¿Qué factores influyen en la motivación de un alumno?

Hay tres grandes componentes: lo que el alumno cree de sí mismo, lo que valora o le resulta interesante y la parte emocional. La combinación e interacción entre esos tres aspectos es el caldo que explicaría el comportamiento motivado del individuo. En concreto, para la convivencia escolar, cabe resaltar el patrón de los objetivos que tienen los niños. Tener metas personales que tienen que ver con el desarrollo de las competencias pero también para buscar un sentido de pertenencia a un grupo, promover objetivos que tienen que ver con ayudar a los demás o empoderar. Es un patrón que debemos potenciar para favorecer el bienestar personal y la convivencia escolar.

Esa motivación, ¿tiene que partir de uno mismo o hay otros agentes implicados, como profesores o familia?

En los tres componentes de la motivación van a afectar los entornos en los que vive y cómo el niño socializa. Los padres transmiten o no a los niños confianza en sí mismos, mejoran su autoestima o no. También la sociedad en general transmite un patrón de metas. Si nosotros contribuimos a que las creencias que tiene el niño sobre sí mismo sean positivas, si le ayudamos, estaremos contribuyendo a la convivencia escolar.

Cuando un alumno tiene malas notas se dice que es mal estudiante pero, ¿es falta de motivación?

Después de descartar un problema intelectual o cognitivo, podríamos decir que la mayoría de problemas que nos encontramos en el aula tienen que ver con la motivación. Nosotros pretendemos que los niños estén motivados para hacer lo que nosotros queremos. Sin embargo, los niños pueden estar muy motivados para hacer otras cosas y en el aula lidian con esto. Se dan situaciones de yo no quiero estar aquí, no quiero que se sepa que no sé hacer una cosa, no quiero que se me califica, no quiero que se metan conmigo. Y así, el alumno empieza a hacer muchas cosas para sobrevivir en ese contexto. No hay niños desmotivados, sino niños mal motivados, que se centran en cosas distintas de las que esperamos. Lo importante es reconocer que detrás de las mentiras, el pasotismo y comportamientos destructivos en el aula, hay un niño que se está defendiendo de una situación y que está muy motivado para defenderse.

No convive mejor el que resuelve muchos problemas sino el que no genera conflictos

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¿Los cambios en el sistema educativo para centrarse en proyectos y trabajo en equipo pueden ayudar a mejorar la motivación?

En principio, sí, pero hay que evidenciar empíricamente todas las metodologías innovadoras. Lo que sabemos del trabajo cooperativo es que si no se trabajan bien los valores de pertenencia, colaboración y ayuda, los niños empiezan a destacar por sus competencias: el que habla bien, el que escribe bien. Y así observamos cómo los niños empiezan a dirigirse hacia dar la mejor imagen en esa competencia, a destacar. Mientras que cuando trabajábamos en el aula en el pupitre uno al lado del otro, tardábamos bien en esa competitividad. Para trabajar en grupo y que se fomente una buena convivencia escolar, tenemos que asegurarnos de que el propósito que estamos potenciando es de grupo, de pertenencia al grupo, de colaborar y contribuir, y no de destacar perfiles dentro de ese grupo. Hay que ser muy cuidadoso.

¿Cuáles son las claves para una convivencia escolar óptima?

En términos motivacionales, todos los aspectos que tienen que ver con un buen patrón de metas son los factores más relevantes. También es importante todo lo que tiene que ver con la gestión de la motivación, el autocontrol. En general, hablamos de las emociones como algo negativo. Error. Las emociones pueden indicarnos cuándo estamos entrando en un problema. Una buena interpretación de las emociones es una clave relevante. Se puede trabajar para evitar conflictos o detectarlos para que antes de que ocurran se puedan resolver. No convive mejor el que resuelve muchos problemas sino el que no genera conflictos o es capaz de detectarlos y evitar que lleguen a más.

¿Es necesaria más formación y conocimiento psicológico en centros educativos?

Desde la perspectiva de la psicología educativa, se pueden proporcionar herramientas que faciliten la convivencia. En mi opinión, esa psicología debería incluirse para intervenir y facilitar la convivencia escolar. Ahora se está utilizando para la resolución de conflictos, como el acoso escolar, cuando se dan casos de bullying. Ahí sí que aparece la psicología. Pero si hablamos de prevención, de promoción, del papel del individuo para gestionar situaciones, necesitaríamos ese perfil psicológico.

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