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La Opinión de A Coruña

Las academias de A Coruña se reconvierten para afrontar el primer verano sin exámenes de septiembre

La reforma educativa que suprime las recuperaciones de verano deja al sector de las clases particulares sin dos meses cruciales para su negocio || Muchas optan por cerrar en el período estival y otras reorganizan su oferta

Liliana Ferreiro, docente en la Academia Real. | // CARLOS PARDELLAS

El curso que empezará tras el verano recuperará la normalidad perdida durante la pandemia, pero traerá novedades que han causado reacciones dispares entre los miembros de la comunidad educativa. La eliminación de los exámenes de recuperación del mes de septiembre que recoge la reforma educativa incluida en la nueva ley, la Lomloe, fue sin duda una buena noticia para los estudiantes que no rindieron como debían durante el curso, que podrán disfrutar de un verano que en años anteriores pasaban bajo techo poniéndose al día con las asignaturas pendientes.

El cambio, sin embargo, cayó como un jarro de agua fría en las academias de enseñanza y clases particulares, que concentraban gran parte de su actividad en los meses previos a las recuperaciones de septiembre. Una circunstancia que estos negocios han afrontado de forma dispar: mientras unos optan por reconvertir su oferta en los meses de julio y agosto, otros prefieren cerrar ante la perspectiva de un verano con las aulas vacías. Un horizonte que muchos encaran con malestar y preocupación por la salud de sus negocios, que perderán la facturación de dos de los meses más fuertes del año. “No sé qué haré estos meses. Creo que los sindicatos de profesores han sido muy insolidarios. No se puede quitar dos meses de trabajo así a la gente. Me parece que viven en otro mundo. Al final, perjudicará a la gente a la que quieren favorecer, los alumnos y sus familias, porque tendremos que aumentar nuestros precios durante el resto del año y aguantar el verano con eso”, lamenta el titular de una academia de enseñanza de la ciudad.

Ante una premisa que, previsiblemente, no tendrá vuelta atrás, el cierre durante los meses de verano, impensable en otras circunstancias, es la alternativa de muchos, mientras se reorganizan para reconvertir sus dinámicas y programaciones. “En verano tocará cerrar, y, de ahí en adelante, pensaremos como reestructuramos la oferta y qué hacemos a partir de septiembre. No compensa abrir en verano para dos o tres personas que vengan a repasar”, adelanta José Manuel Díaz, de la Academia Scio, que mantendrá su programación, al menos, hasta la primera semana de julio y adelantarán su reapertura al mes de septiembre, coincidiendo con el inicio del curso escolar, que este año también empezará antes de lo previsto. El nuevo sistema de funcionamiento tras la reforma educativa, anunciado con el curso iniciado, desbarató los planes a corto plazo de las academias, y las dejó con poco margen para organizarse.

“La noticia nos cogió justo después de Navidades. Nosotros teníamos ya la programación hecha para el curso, con el verano incluido. Hubo que cambiar muchas cosas muy rápido. Intentaremos reconvertirnos, pero son muchas cosas en muy poco tiempo”, asegura Díaz.

Por el momento, y a la espera de concretar más sus planes durante los meses de parón, los titulares de la Academia Scio piensan en orientar su oferta veraniega hacia la preparación de exámenes de acceso a distintas titulaciones, la obtención de títulos de ESO y Bachiller por libre e incorporar nuevas formaciones más demandadas.

“La idea es empezar a impartir cursos de tipo intensivo para sacar titulaciones en menos tiempo, por ejemplo, de contabilidad o de inglés, que mucha gente necesita para acceder a algunos trabajos. Por el momento está todo en el aire, pero si no te reciclas, te quedas sin opciones”, adelanta Díaz, que descarta incorporar a su oferta las clases virtuales para ganar alumnado. “Creo que la docencia online no se adapta mucho a la atención personalizada que damos en las academias”, juzga.

Reciclarse está también en los planes de Liliana Ferreiro, directora de la Academia Real, que, a diferencia de la mayoría de negocios del sector, optará por seguir abierta durante el período estival, con una oferta diferente pero con la que esperan captar nuevo alumnado. Ferreiro reconoce que, aunque ya trabaja con optimismo en la nueva etapa de su academia, el cambio en el sistema de recuperaciones no solo es un perjuicio para ellos, sino también para el propio alumnado, que no tendrá que asumir las consecuencias de no haber hecho los deberes durante el curso, lo que puede sentar un mal precedente para su rendimiento futuro.

“No sé si es buena idea premiar a los estudiantes que no han trabajado durante el invierno con un verano entero en el que no tengan que estudiar. Creo que, en muchos casos, pasen o no, el curso será un desastre si no repasan. Me parece una medida poco pensada y poco consensuada”, juzga Liliana Ferreiro, que ya se ha puesto manos a la obra para repensar su funcionamiento en los meses en los que sus clases contarán con menos afluencia de la habitual.

“La idea es seguir abiertos en verano, y hacer clases de repaso destinadas a coger base de cara al próximo curso. También vamos a preparar las pruebas de acceso para adultos que se convocan en septiembre, e impulsar otros servicios como clases de español para extranjeros”, confirma Ferreiro, que no se muestra preocupada en exceso por el porvenir de su negocio tras la reforma educativa, que, a sus ojos, puede brindar incluso nuevas oportunidades para el sector. “Creo que puede funcionar bien. A lo mejor es incluso más relajado que otros años, aunque la decisión de cambiarlo fue muy apurada. Es importante que los profesionales estemos al día y en constante actualización. No hay que pensar que se acaba ahí y ya está. Hay que adaptarse a los cambios”, defiende.

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