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La Opinión de A Coruña

Adormideras, un mercado a medio gas

Este barrio de A Coruña, que carece de bares, cajeros y supermercados, cuenta con una renovada plaza de abastos, pero solo con cuatro puestos

Los placeros Sandra Grela y José Ramón Montes, en su puesto del mercado de Adormideras. Carlos Pardellas

Adormideras es un barrio de A Coruña que no cuenta con ningún bar, cajero automático o supermercado pese a estar situado a menos de dos kilómetros de la plaza de María Pita, pero sí dispone de un mercado municipal que permite a los vecinos satisfacer parte de sus necesidades de alimentación. El inmueble acaba de ser renovado por completo, de tal modo que las viejas y tétricas instalaciones han dado paso a otras mucho más modernas y, sobre todo, luminosas, con amplias cristaleras por los cuatro costados. Sin inauguración oficial por parte de las autoridades municipales, la plaza de abastos inició su actividad en febrero tras las obras. ¿Están contentos los placeros? En líneas generales se sienten satisfechos, aunque se lamentan de la ausencia del bar que hubo durante años y advierten que el ambiente era mejor en la carpa provisional en la que se alojaron durante la ejecución de los trabajos, ya que tenía más “ambientillo” de mercado.

En el mercado trabajan cuatro puestos: panadería, frutería, carnicería y pescadería

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La sensación que transmite el recinto tras acceder al interior por primera vez es que está muy vacío y que funciona a medio gas. Trabajan cuatro puestos en total: panadería, frutería, carnicería y pescadería. El resto de espacios existentes carecen de cualquier tipo de actividad y tienen los estores bajados. El edificio, además, cuenta con un piso en la parte alta que se encuentra totalmente vacío.

Margarita Ramos, en su puesto de panadería en el mercado de Adormideras. | // CARLOS PARDELLAS

La panadera Margarita Ramos explica que se estaba “más a gusto” en la carpa provisional en la que operaron los negocios durante la realización de la reforma cerca de medio año, ya que los puestos estaban más pegados unos con otros. “Había más ambiente de mercado. Ahora falta ese ambientillo. Hasta la gente te lo dice”, asegura. Sobre si las nuevas instalaciones son mejores que el antiguo edificio, relata que “el otro era más oscuro y tétrico” y que el recinto actual es “más vistoso” y que ha quedado bien.

Esta placera también se lamenta de que en la instalación ya no hay “cajero ni cafetería” y “que por no haber, no hay ni farolas” en la plaza anexa, que se sitúa entre el instituto y el aparcamiento. La máquina para dispensar dinero fue retirada tras comenzar los trabajos y el bar dejó de funcionar cuando el mercado abandonó la carpa provisional, según afirman los placeros. Una clienta comentaba ayer esta situación a la placera. “Ahora ni café tenemos”, se lamentaba. Está previsto que en breve haya local hostelero, ya que la concesión está adjudicada.

La carnicera Isabel Sueiro, delante de su espacio en la plaza de abastos de Adormideras. | // CARLOS PARDELLAS

La carnicera Isabel Sueiro señala que la reforma del inmueble ha quedado “muy bien” y “que no hay color” respecto al estado del inmueble previo a la renovación. Antes el edificio apenas tenía ventanas y ahora cuenta con amplias cristaleras. “Antes miraba para el muro”, asegura esta placera, en referencia a que no había ninguna ventana.

La reforma ha transformado por completo el mercado de Adormideras

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La reforma ha transformado por completo el mercado, que ahora hasta cuenta con bancos para que los clientes puedan esperar sentados. “Es muy bonito, antes estábamos encerrados y ahora estamos abiertos. Es mucho más moderno y tiene más luz”, indica otra de las personas que atiende en la plaza de abastos, José Ramón Montes. También se lamenta de la ausencia del bar porque generaba más movimiento de gente en la zona, lo que beneficiaba a los puestos. “Cuanta más variedad, mejor”, asegura.

Mercado de Adormideras Carlos Pardellas

La reforma del mercado de Adormideras, que empezó a gestarse hace cinco años, permitió que la planta superior quedase diáfana para acoger cualquier tipo de evento organizado por los vecinos, y en la de abajo se reorganizasen los puestos y se trasladasen al centro para que la fachada estuviese totalmente abierta a la calle. Todo el edificio está acristalado en su perímetro para dar más visibilidad a la actividad comercial. El Concello invirtió 1.507.240 euros en esta actuación.

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