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La Opinión de A Coruña

Cándido Barral Periodista y escritor, autor del libro ‘Apuntes de un irreverente’

“La Iglesia católica es especialista en guardar grandes y seculares silencios”

“Los niveles de dependencia de la Iglesia con el Estado son cada vez mayores”

Cándido Barral con su libro delante del Obelisco. Víctor Echave

Cándido Barral presentó el pasado viernes en la sede de la ONCE su libro Apuntes de un irreverente. El escritor y periodista arousano, que fue concejal coruñés con el PSOE entre 1999 y 2003, recopila en esta obra centenares de aforismos y textos breves que sirven tanto de chascarrillo como de reflexión para el lector sobre temas históricos, religiosos y políticos.

¿Por qué se decidió a escribir un libro de estas características?

El origen del libro fue una temporada larga en la que estuve escribiendo aforismos. Lo hice, sobre todo, durante la pandemia del COVID. Estuve preparándolos para el concurso José Bergamín. Yo ya sabía que el certamen no era muy dado a la irreverencia. Entonces, decidí reconvertir los aforismos que ya había escrito en un pequeño libro propio.

¿Son todos los aforismos suyos o recopiló de otras fuentes?

Sí, todos fueron de mi propia elaboración.

¿Qué asuntos escogió para centrar su libro?

La temática es muy variada. Una parte importante es la política. Tienen mucha relevancia los aforismos dirigidos contra el poder. Fundamentalmente, el eclesiástico y el político. La política y la religión, que son los dos elementos represores más importantes en este país o en el que sea. La religión como elemento opresor secular fue el freno y la marcha atrás de España y de todo el mundo. Luego, sobre la presencia de las monarquías. En el prólogo del libro justifico el por qué de la irreverencia y de esta rebelión ante lo genoflexo y lo impuesto.

Esas críticas a la Iglesia son una constante a lo largo del libro.

No son puyas, sino frases que responden a realidades diversas. La Iglesia católica es especialista en guardar grandes y seculares silencios. No habló de los 400 años de inquisición, tampoco del desgraciado papel preponderante en la guerra civil española y ahora no quiere hablar de la pederastia. El silencio es el arma que utiliza la Iglesia para huir. Y ante eso hay que hablar.

Los aforismos también dejan al lector la tarea de reflexionar sobre el mensaje que guardan.

La intención es hacer pensar y sacar el núcleo de la idea para que la gente reflexione y comience a pensar en todo, sin temas tabúes. En la religión nunca se ha pensado profundamente por la opresión que ejerció sobre los pueblos de la mano de la política. Hay que pensar profundamente en eso si queremos realmente un país libre. Esto empezaría con una separación absoluta entre Iglesia y Estado. Es algo en lo que se viene trabajando de forma conjunta con el Vaticano desde hace 50 años, pero en lugar de mejorar, empeora. Los niveles de dependencia de la Iglesia con el Estado son cada vez mayores.

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