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De turismo por A Coruña en ocho Ferrari

Un grupo de turistas de Singapur recorre el norte de España y Portugal en estos coches de lujo, alquilados y procedentes de Italia

Varios vehículos Ferrari se pasean por O Parrote

Varios vehículos Ferrari se pasean por O Parrote Víctor Echave

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Varios vehículos Ferrari se pasean por O Parrote Ana Carro

El Cavallino Rampante pasó ayer por A Coruña y deslumbró a muchos. Amarillos, rojos y granates. En total, ocho vehículos de la firma Ferrari se pasearon por la ciudad y estacionaron en el hotel NH Finisterre, donde se creó un photocall improvisado para los amantes de estos coches que no dudaron en sacar la cámara de fotos para quedarse, por lo menos, con un recuerdo. Ni era una campaña publicitaria ni tampoco Carlos Sainz o Charles Leclerc estaban de paso por la ciudad, sino que eran turistas de Singapur los que se pusieron al volante de estos coches.

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Vehículos Ferrari se pasean por O Parrote Víctor Echave

Aterrizaron en Madrid y allí ya les esperaban los Ferrari procedentes de Italia. Los alquilaron a través de GTRentals Premium Spain, la empresa que les acompaña en esta aventura por España que tiene una duración de diez días. Ya han pasado por Valladolid y Gijón. Ayer fue el turno de A Coruña. Los viajeros se alojaron en el único hotel cinco estrellas de la ciudad. Pasearon por la Marina, sacaron fotografías y alguno incluso se fue de compras a Zara. Sobre la una de la tarde partieron hacia su siguiente destino, Oporto. Después seguirán por Salamanca y Toledo hasta volver a la capital para regresar a casa.

La imagen que dejan a su paso no es habitual y despierta mucha curiosidad. Seis modelos diferentes de Ferrari, un sonido de motor muy particular y una pregunta que se repitió mucho ayer frente al Finisterre: ¿cuánto cuesta un vehículo de esos? El más caro: 420.000 euros. “Hazme una foto para mandarle a mi hija que le voy a decir que me tocó la Bonoloto”, bromeaba un hombre mientras posaba junto a uno de los coches rojos. Otros fantaseaban con conducirlos y los turistas de Singapur, siempre sonrientes, contestaban preguntas sobre los coches y dejaban total libertad para sacarles fotos, también de su interior. Eso sí, antes de salir para continuar la marcha, un trapito por los cristales, revisión y a seguir despertando pasiones. Les acompaña una furgoneta donde van las maletas.

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