Juan Carlos Quer, padre de Diana Quer, la joven por cuyo asesinato cumple condena en prisión permanente revisable José Enrique Abuín, alias El Chicle, está hoy en A Coruña para asistir al juicio contra el hombre encarcelado por el crimen de su hija, que vuelve a sentarse en e banquillo, ahora por la presunta violación a la hermana de su esposa cuando esta era menor de edad. "Estamos aquí mostrando apoyo a la tercera víctima de este asesino. Diana desafortunadamente no puede estar aquí, voy a hacerlo yo en su nombre para que ella esté presente en la sala", ha proclamado el padre de Diana Quer al llegar a la sala donde se celebrará el juicio a El Chicle por la violación de su cuñada.

"Siempre digo que cuando para un violador, un agresor sexual o un pederasta la justicia no llega, llega tarde o llega mal, siempre hay víctimas inocentes que van a pagar las consecuencias. Ojalá que no se volviera a repetir", ha añadido Juan Carlos Quer. "Son 17 años desde que sucedieron estos hechos", ha continuado, en alusión a la presunta violación por la que hoy se sienta El Chicle en el banquillo, y ha afirmado: "Si este individuo hubiera estado en prisión, la vida de Diana no hubiera finalizado en el modo en el que finalizó".

El padre de Diana Quer ha enviado también un mensaje a los políticos: "Educar a este tipo de personas no es suficiente. Hacen falta leyes penales efectivas que pongan a la sociedad en prevención. De lo que se trata es de que no vuelva a suceder y por eso estoy yo aquí".

EL CHICLE NIEGA LA VIOLACIÓN A SU CUÑADA EN 2005

Sobre el día de la presunta violación, Abuín señala que “tenía que ir al banco” porque tenía problemas de dinero, por lo que pensaba pedir un préstamo. “En la cuenta no tenía dinero, estaba a cero”, dijo, y aclaró que “no” entró a la entidad bancaria porque no estaba el director, por lo que se fue a trabajar.

El acusado asegura que llamó a Vanesa Rodríguez, la hermana de su mujer, también por temas de dinero, pero reconoce que esa mañana no vio a su cuñada. Sobre su relación con ella, confiesa que era “tensa” porque le había “acusado de cosas que no habían pasado”, refiriéndose a unos episodios del año anterior, en los que la joven decía que le había tocado los pechos.

DECLARA LA VÍCTIMA

La cuñada de El Chicle declaró esta mañana que fue víctima de una violación el 17 de enero de 2005: “me cogió el móvil, lo miró y lo guardó, sacó un cuchillo y me amenazó con él”. Vanesa Rodríguez recordó lo ocurrido aquella mañana, cuando todavía “era de noche”, ante el juez en la Audiencia Provincial, aunque habló en una sala aparte, lejos de El Chicle y acompañada por una amiga.

Aquella mañana, según la víctima, Abuín la llamó porque “le tenía que dar 20 euros” que le debía a su padre. “Ya no fui con mi vecino” al instituto, apuntó, sino que volvió a casa. Vanesa, que tenía 17 años, estudiaba un ciclo de Formación Profesional. El Chicle la fue a buscar para “ir al cajero”. Dudó, dijo, pero subió al coche. Después de parar, no sabe si para ir a la sucursal, el acusado condujo hacia “otra dirección”, no hacia su centro educativo. “Solo me acuerdo de que había un letrero que ponía San Lorenzo y había una capilla”, contó.

Una vez allí, en ese lugar aislado, El Chicle “cerró el coche”. “No podía salir. Me dijo que me desnudara. Me pasó el cuchillo por la garganta. Me hizo ponerme el camisón. Se echó sobre mí, por cada movimiento sentí un leve pinchazo y me quede inmóvil. Solo deseaba que acabara pronto e irme de allí”, declaró. 

Después de la violación, según Vanesa Rodríguez, Abuín le amenazó. “Me dijo que me pasaba por chivata y que no se lo dijera a nadie”, indica. 

Volvió al instituto, donde avisó a una amiga. Al mediodía, ya en casa, le contó lo ocurrido a una de sus hermanas y, más tarde, a sus padres. “Fuimos al cuartel a denunciar”, añade.

Después de contarle a su amiga del instituto lo ocurrido en el coche de El Chicle, Vanesa Rodríguez se fue a casa, donde por la tarde se sinceró con otra de sus hermanas, María Elena, que declaró esta mañana como testigo. “Llegué a casa por la tarde y estaba en el baño llorando, le pregunté qué le pasaba y me contó que por la mañana le llamó Enrique -El Chicle- , que le debía dinero a mi padre y fueron a Rianxo, pero fue hacia otro lado, donde había una capilla”, explica, y añade: “Le quitó el móvil y la violó”. 

En ese momento, María Elena le dijo que “tenía que contárselo” a sus padres. “Al principio decía que no porque la había amenazado”, recuerda, y apunta que Vanesa “estaba llorando en todo momento”.