“En cualquier estilo de música que yo haga se me nota que soy gitana”

“Soy melancólica y en el jazz me siento totalmente arraigada, totalmente cómoda”

La cantante Alba Molina, que actuará este martes en Santa Margarita.   | // LA OPINIÓN

La cantante Alba Molina, que actuará este martes en Santa Margarita. | // LA OPINIÓN / Enrique Carballo

La cantante Alba Molina es hija del dúo de flamenco Lole y Manuel, y en 1997, con 19 años, sacó su primer disco, Despasito. Desde entonces lleva un cuarto de siglo dedicándose a la música, bien sola o dentro del grupo Las Niñas, y este año acaba de sacar el disco Nuevo Día con Pepe Rivero. Este martes actuará a las 20.00 horas en el parque de Santa Margarita, dentro del ciclo de recitales en acústico Momentos Alhambra que continúa el jueves con Antía Muíño. El ciclo es parte de la iniciativa Jardín Cervezas Alhambra, que incluye sesiones DJ, talleres, y degustaciones.

¿Cómo plantea el recital?

Es un concierto a guitarra y voz, en el que repaso toda la discografía de Alba Molina de estos 25 años. Incluso alguna versión que no es mía, algún bolero... No tiene ningún sentido, no tiene un camino: yo decido qué tema va primero porque creo que va creando una atmósfera para los siguientes.

¿Y cómo ha sido su evolución durante este cuarto de siglo?

Como artista o como persona, que es lo mismo para mí, creo que he crecido bastante, sobre todo hacia adentro. Más que querer llegar a ningún sitio, voy hacia dentro, o sea, voy a mi raíz. Me gusta volver a mi herencia, a mi tiempo, a esas letras, a la poesía real, a... Bueno, a ese estilo de música que casi no se lleva. Para ahí es donde he evolucionado. Y, bueno, a la vez estoy abierta a todo lo nuevo, por supuesto, pero creo que el fundamento de las cosas es la esencia. Me gusta pensar que sigo conservando eso.

¿Cuál es para usted la raíz? ¿El flamenco que tocaban sus padres?

Para mí la raíz de cada uno es de donde uno viene. El flamenco en mí hace mella, y, en cualquier estilo de música que yo haga, a mí se me nota que soy gitana. Pero yo no soy flamenca como tal, yo no canto flamenco. Nunca lo he hecho y yo creo que nunca lo haré, porque para eso hay que ser muy buena, aficionada, hay que estudiar y, bueno, yo no lo he hecho nunca. Canto ocasionalmente flamenco espiritual, de Lole y Manuel, pero en realidad mi raíz puede ser desde mi abuela a la forma de vivir de mi casa. Es más bien una forma de vivir.

¿Y qué supone para usted dedicarse a este arte?

Yo no entiendo la vida sin música. Quizás puede parecer como una frase hecha, pero es una realidad, yo no sé qué haría realmente si me levanto por la mañana y no tengo música que hacer o que escuchar, ¿no? Para mí es absolutamente todo, desde levantarme por la mañana y pensar en que tengo que hacer un bolo, o qué canción me apetece ensayar, o qué tipo de versión quiero hacer. A mí me ha dado la música todo lo que soy desde que nací.

Ha colaborado con muchos artistas, desde Alejandro Sanz a Pepe Rivero. ¿Cuál le ha marcado más?

Pues yo creo que todos. El resultado de lo que soy ahora es lo que he sido todo estos años. Todos los artistas que han pasado por mi vida son importantes y tienen un sentido, y han dejado un trozo suyo en mí. No me podría quedar con ninguno, y me quedo con todos. Mi madre, o mi padre, para mí son una referencia absoluta, ¿no? Por lo tanto, si no fuese hija de Lole y Manuel quizás no cantaría, o sea que imagínate.

También se ha acercado en varias ocasiones al jazz.

Cuando yo escucho flamenco, me da en un sitio del sistema nervioso en el que yo me siento absolutamente arraigada, pero el jazz es una sensación, es un sentimiento de comodidad absoluta. Soy de por sí una persona melancólica y el jazz es muy melancólico. Se trata más, quizá, de un sentimiento que no puedo expresar mucho con palabras.

En 2003 a Las Niñas les vetaron en TVE una canción, Ojú, crítica contra la guerra de Irak. ¿Contra qué le gustaría cantar ahora?

Las Niñas hemos vuelto, con canciones y propuestas nuevas. Siempre hemos sido un grupo reivindicativo, pero yo personalmente, prefiero centrarme en las cosas positivas. Me gustaría enfocar más cualquier tipo de acción que haga a un amor hacia los demás, porque me parece que es lo más necesario. Quejarse se queja todo el mundo, pero aquí nadie hace nada.