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SI NO LO LEO NO LO CREO

Preparación de un exorcismo en un autobús de A Coruña

Instruyó por teléfono a una feligresa ante la atónita mirada de los demás viajeros

Un autobús de la línea 24, en la plaza de Pontevedra.

Un autobús de la línea 24, en la plaza de Pontevedra. / Casteleiro/Roller Agencia

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Antón Peruleiro

No es casualidad que muchas de las mejores novelas, películas y videoclips que se han creado a lo largo de la historia estén ambientadas en un lugar tan diverso y a veces tumultuoso como el autobús.

El transporte público es una caja de sorpresas, tal y como ayer pudieron comprobar los usuarios de una concurrida línea coruñesa, que tuvieron como compañero de trayecto a un párroco que no tuvo problema alguno en poner el altavoz para escuchar mejor a la feligresa que le demandaba un exorcismo.

El hombre de Dios, ni corto ni perezoso, le indicaba a viva voz, ante la atónita mirada del resto de usuarios, los pasos a seguir: “Prepare agua, sal, aceite y si tiene, incienso”. Tomen nota.

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