Con la eliminación de Gales del Mundial, donde no rindió al nivel que de él se esperaba, Gareth Bale (Cardiff, 1989) estaba firmando su epitafio. El fútbol de alto nivel ya estaba lejos para el atacante, que golpeaba con frustración una de las cámaras que trabajaba en el partido frente a Inglaterra. Era la última función de un jugador que creció y explotó como un gran lateral izquierdo en el Tottenham y que terminó como uno de los mejores extremos del mundo, regalando tardes de gloria al Madrid.

El “Gales, Golf, Madrid, in that order” con el que se desentendió de la primera fila, donde acumuló hasta 19 títulos vistiendo la camiseta del club blanco, entre ellos, cinco Champions. En el verano de 2020 puso fin a esa etapa que se prolongó hasta el desgaste, pero donde Gareth dejó grandes postales como el gol de chilena que dio a los blancos la Champions de 2018.

Bale intentó refugiarse en la MLS, formando parte del Los Angeles FC para extender su carrera hacia el Mundial. Terminó siendo el colofón a una exitosa trayectoria, también a nivel de selecciones.