A cada fiasco reciente del Deportivo le ha seguido una reconstrucción obligada del equipo que el club deberá acometer de nuevo este verano. El descenso de Primera División en 2018, el regreso frustrado de la temporada siguiente y la caída posterior a Segunda División B tuvieron un denominador común: el profundo rediseño que hubo que acometer en la plantilla. Este curso no será la excepción después del descalabro deportivo y financiero que ha supuesto no volver al fútbol profesional, por lo que se impone de nuevo un importante proceso de remodelación del conjunto blanquiazul.

La tarea recaerá en el recién contratado Borja Jiménez y en el secretario técnico, Carlos Rosende, que en las últimas semanas ha asumido el mando de la parcela deportiva tras las salidas de Alfonso Serrano y Richard Barral. Entre los dos tendrán que planificar una temporada en la que el objetivo será el mismo, el ascenso, pero en la que los recursos serán menores.

La inversión en la plantilla disminuirá después de un ejercicio en el que las pérdidas presupuestadas alcanzan los nueve millones de euros. Eso se traducirá en bajas de jugadores, especialmente de aquellos que representan un esfuerzo económico mayor y además firmaron contratos de larga duración. Esos serán los primeros con los que se deberá negociar para alcanzar un acuerdo que permita aligerar el gasto.

La cúpula del club ya ha dado instrucciones para desprenderse de al menos ocho jugadores en las próximas semanas. Esa tarea estaba en principio reservada para el exdirector de fútbol, Richard Barral, responsable de esas contrataciones que ahora condicionan la planificación de la temporada que viene, pero su salida la ha dejado en manos de Carlos Rosende.

El nuevo secretario técnico asumirá esa función de la mano del entrenador, Borja Jiménez, con el objetivo de construir una plantilla lo más competitiva posible. La metamorfosis del equipo no será muy diferente de la que se produjo en las últimas tres temporadas.

La cifra de altas y bajas en los veranos recientes siempre fue elevada ante la necesidad de adaptarse a las circunstancias después de no alcanzar los objetivos planteados al comienzo de cada curso.

En las dos últimas campañas, la cifra de salidas rondó la veintena, síntoma de la falta de estabilidad que ha caracterizado a los proyectos deportivistas recientes. Primero el regreso frustrado a Primera División y después la caída a la Segunda B provocaran que la continuidad de un bloque de jugadores se presentara complicada.

Algo parecido ocurrirá este verano después de que la apuesta de la anterior directiva encabezada por Fernando Vidal junto a Richard Barral en la parcela deportiva no diera sus frutos. El club escogió un plan ambicioso basado en jugadores supuestamente por encima de la categoría y con salarios también en niveles inasumibles para el grueso de los conjuntos de la Segunda División B, pero esa fórmula también resultaba arriesgada. Algunos de los contratos más elevados se prolongaron por varias temporadas, como en el caso de Keko, Uche o Celso Borges. Una vez finalizado el campeonato sin que se haya conseguido el ascenso de categoría, representan una carga.

A la secretaría técnica, junto al consejero David Villasuso, le tocará renegociar algunos de ellos, aunque la prioridad es la de lograr al menos que se materialicen ocho bajas para cuadrar la plantilla que dirigirá Borja Jiménez.

El técnico tendrá también peso e influencia en la planificación, tal y como estaba previsto con Rubén de la Barrera antes de que se truncaran las negociaciones para su renovación. El éxito reciente el técnico abulense en la categoría le servirá para la reconstrucción de una plantilla adaptada a unas nuevas circunstancias. Los ascensos con Mirandés y Cartagena aparecen como su mejor aval, pero también los conjuntos que consiguió armar con diferentes recursos.

Un proyecto para estar “orgullosos”

El nuevo entrenador deportivista, Borja Jiménez, envió ayer un mensaje a la afición después de que se confirmase su fichaje para las próximas dos temporadas. El técnico agradeció las muestras de apoyo recibidas tras su nombramiento y aseguró que el club se encuentra inmerso en la construcción de un proyecto del que los aficionados se sientan “orgullosos”. “Estamos inmersos en un proyecto con el que quiero que os sintáis identificados y orgullosos”, indicó el nuevo técnico deportivista a través de un mensaje en las redes sociales. A falta de su presentación oficial una vez que se instale en la ciudad, Borja Jiménez garantizó “ilusión y esfuerzo” de cara a la nueva temporada y se mostró convencido de que no faltará el apoyo de la afición para alcanzar la meta del ascenso que se marca el club. “Por ilusión, esfuerzo, compromiso, dedicación y trabajo no va a quedar”, aseguró.