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Manuel Mosquera | Entrenador del Talavera, exdeportivista y extécnico del Fabril

“Para enfrentarse al Deportivo nunca hay un buen momento”

“Ahora tengo las responsabilidades que me tocan, no otras; pienso 24 horas en fútbol”

Manuel Mosquera, en un partido en Riazor. // CARLOS PARDELLAS

Manuel Mosquera (A Coruña, 1968) se cruzará el domingo con el Deportivo al frente del Talavera después de aquel duelo frustrado cuando dirigía al Extremadura. El entrenador coruñés afronta la búsqueda de la permanencia con los toledanos tras una etapa complicada que desembocó en la desaparición del club de Almendralejo.

¿Puede decirse que para usted ha regresado la normalidad?

Efectivamente. Esta propuesta es sobre todo eso, terminar la temporada, hacer un corte con lo anterior y pensar en fútbol exclusivamente. Me pareció una forma perfecta de acabar la temporada, con un reto complicado pero bonito, con un gran equipo y con una ciudad que respira fútbol. De alguna forma, creo que es la mejor manera de terminar una temporada en la que todo un equipo lo ha pasado muy mal y que en mi caso tuve que hacer otro tipo de cosas.

¿Se expuso demasiado o quizá más de lo que debería?

Fue una situación atípica, que muy difícilmente se puede repetir en otro equipo. Podrá haber problemas, pero del tipo que tuvimos nosotros durante tanto tiempo y que cada vez se complicaba más es muy difícil. Todo lo que hice, aunque sí efectivamente me expuse mucho, lo volvería a hacer. Creo que había que hacerlo y de alguna forma siempre ha sido para ayudar desde mi posición, que era determinante para mucha gente. Yo lo doy por bueno, aunque no es fácil y crea un desgaste tremendo. Nos hemos ido tranquilos porque llegamos hasta el final para lograr lo que no pudo ser, pero lo hicimos con conciencia de salvar un club y una historia.

¿En su caso influía su vinculación emocional con el Extremadura por su pasado común?

Mi forma de entender mi profesión lleva implícito defender a muerte el club en todos los sentidos. No voy a negar que el Extremadura para mí, por todo lo que me ha dado en mi carrera como futbolista y en esta última etapa, claro que es especial, pero lo haría en cualquier equipo. Si estoy trabajando para un club, para mí lo es todo. Si hay situaciones de este calibre, a veces hay que adquirir otras responsabilidades. No es lo aconsejable porque te sacan muy fuera de lo que tendrías que hacer, pero no se pueden predecir las cosas, no había un guion y nadie tenía previsto hacer lo que hicimos. Lo que me guió fue exclusivamente ayudar a mi club.

¿El fútbol quedaba en segundo plano?

Hubo un momento en el que el fútbol no era ni el segundo ni el tercer plano, era el cuarto o el quinto. Nos teníamos que encargar de él a finales de la semana. Era muy complicado, el cuerpo técnico tuvimos que bajar mucho la exigencia, pero bajarla significaba ayudar. Teníamos que elegir entre bajar la exigencia y que pudiéramos competir con ciertas garantías o subirla y no tener respuesta. Estas cosas no se piensan, ocurren y tomas decisiones. En estos meses, muchísimas decisiones las tomaba en minutos o segundos. Muchas te venían, las sopesabas muy poquito y te lanzabas. Como es natural, en unas aciertas y en otras te equivocas, pero siempre lo haces por un bien.

¿Cómo es volver a centrarse solo en el fútbol?

Ahora tengo las responsabilidades que me tocan, no otras. Las 24 horas ahora estás pensando en fútbol. Vendrán resultados peores o mejores, pero piensas en fútbol y el único problema es intentar ganar partidos. Entre comillas es mucho problema, pero es de la profesión, es nuestro. Las responsabilidades del club las llevan otras personas, la mía es la deportiva, la de que los jugadores en este momento estén fuertes física y mentalmente.

¿Cómo afronta el reto de la salvación con el Talavera?

A la plantilla la conozco muy bien y es un equipo que ha estado vivo hasta ahora mismo, no está de capa caída. Lo que puedo aportar es un refuerzo a esa energía que ya tenían, que por otra parte es normal que la tuvieran un poco desgastada porque estar ahí abajo toda la temporada no es fácil.

Reciben al Dépor, que parece haber dejado un poco atrás sus dudas el domingo contra el DUX...

Para enfrentarse al Deportivo nunca hay un buen momento. Gran plantilla, magnífico entrenador, más de un once... es un magnífico equipo. No hay para mí ningún momento de la temporada en el que el Dépor sea menos. Las valoraciones internas las harán ellos, pero las mías son de un gran rival en cualquier momento.

Sin embargo son tres meses en los que el Dépor no consigue ganar fuera...

Es que yo no puedo hacer valoraciones internas, no tengo elementos de juicio. Yo he visto al Dépor, lo conozco, pero sus objetivos y momentos de la temporada no debo valorarlos porque sería injusto con la plantilla y con la afición. Yo creo que el Deportivo es un gran equipo en todo momento y así lo vamos a recibir.

¿Todo se iguala en este tramo final en el que todo el mundo se juega algo?

Desde luego. Esta es una categoría en la que prácticamente todos los enfrentamientos de todas las semanas están igualados. Luego están los matices, los momentos de cada equipo, los momentos de los goleadores... En este tramo de la temporada se ven mucho las necesidades, las hay de play off, por salvarte... eso iguala mucho. Luego entra en funcionamiento el tiempo que queda, que no existía hace dos meses. Eso a una plantilla mentalmente fuerte le hace ganar puntos.

Ya afrontó una experiencia parecida con el Extremadura en la temporada 2018-19, ¿le sirve como modelo?

Sí. Con el Extremadura quedarían 15 partidos, si no me equivoco y ahora son ocho. Hay otro tipo de parámetros y variables. Llevo aquí nueve días y no hay que cambiar mucho, porque sería contraproducente, pero al mismo tiempo matizas según tu propia visión del fútbol. En la propuesta futbolística cambiaremos cosas, pero no tantas. De hecho hay muchas de las que me estoy aprovechando porque este equipo tiene mucho nivel.

Ya son varias las veces que se ha enfrentado al Dépor, ¿sigue siendo algo especial?

El Dépor es el equipo donde me crié, el de la ciudad donde nací... siempre tiene connotaciones especiales. Después de varios enfrentamientos quedan un poco más minimizadas, pero siempre es bonito porque es un gran equipo y tiene más dimensión. De alguna forma también me acerca a lo que yo he vivido con el club desde que era pequeñito y a la etapa en la que fui entrenador del Fabril.

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