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La Opinión de A Coruña

Marta Charle | Delantera del Deportivo Abanca

“El Dépor tiene un gran proyecto; no se trata de ir rápido, sino de ir bien”

“Somos una plantilla y un cuerpo técnico preparados para subir, pero hay que merecerlo”

Marta Charle, ayer en la ciudad deportiva de Abegondo después el entrenamiento. | // CASTELEIRO / ROLLER AGENCIA

Marta Charle (Soria, 2000) aterrizó este verano en el Deportivo Abanca como parte de la reconstrucción de la plantilla. Referente del Parquesol, con el que la temporada pasada destacó como una de las máximas goleadoras de la categoría, la joven atacante se ha hecho con un hueco en las alineaciones de Irene Ferreras en este comienzo de campeonato. Después de cinco temporadas en Valladolid, hace unos meses decidió aceptar la propuesta deportivista como un paso adelante más en una carrera en la que ha ido quemando etapas a ritmo de vértigo con mucho sacrificio por detrás. Su debut con la camiseta blanquiazul contra el Rayo Vallecano lo adornó con un gran tanto desde fuera del área.

¿Ha marcado muchos goles como el que anotó contra el Rayo?

Muy contenta, sobre todo porque llegas aquí y no sabes muy bien cómo te vas a encontrar en el campo. Vinieron mis padres también y me motivó un montón. Están lejos, a seis horas, y verlos contentos, dedicarles el gol... Tampoco me esperaba marcar un gol así, pero me atreví.

La temporada pasada fue de las máximas goleadoras de la categoría, ¿todavía no se ha acostumbrado a marcar?

Es que no me considero delantera o punta, siempre he jugado más de mediapunta. El año pasado en el Parquesol jugué de extremo porque vieron que me podía adaptar y tuve que acostumbrarme En la segunda vuelta empecé a trabajar con un preparador físico y noté el cambio. En la primera vuelta metí dos goles y después empezaron a caer. Me lo empecé a creer y cogí esa confianza.

¿El Deportivo le llama para jugar en ese papel de delantera?

Creo que ha sido por la temporada que hice. Creo que me han fichado no solo por los goles, que también, sino también por lo que puedo aportar al equipo por su estructura y el juego que busca. Rocío [Candal, la directora deportiva] me lo comentó, si entran goles, bien, y si no los doy y ya está.

¿Qué le traslada Irene Ferreras?

Está muy involucrada en que yo aprenda, se le nota que me quiere explotar. Y además me lo ha dicho, que soy muy joven y que a nivel táctico me va a intentar enseñar muchas cosas y que este año me marque mucho en mi carrera.

¿Le costó mucho dejar Valladolid y el Parquesol?

Cuando me fui del Nuestra Señora de Belén, que ahora es el Burgos, mi padre me llevaba y traía todos los días 140 kilómetros de ida y otros 140 de vuelta durante dos años consecutivos, desde Soria. Me perdonaban algún entrenamiento porque entendían la situación y además llegaba tarde a casa porque se entrenaba a las ocho de la tarde. Eso era un caos y decidí dar el paso con 17 años cuando me llamó el Parquesol. A lo tonto estuve cinco años, pero creo que la temporada pasada todo el mundo ya se lo olía porque terminé con 13 goles y tercera máxima goleadora. Sabía que sería feliz otro año allí, pero aspiraba a algo más y las oportunidades hay que aprovecharlas.

¿Cómo empezó a jugar antes de ir a Burgos y Valladolid?

Por mi hermano, Javier, que es cuatro años mayor. Jugaba en las categorías inferiores del Numancia y yo, en vez de estar sentada en el sofá, subía con mi padre a la ciudad deportiva. Siempre estaba con el balón hasta que le dije a mi padre que quería apuntarme a un equipo. Al principio estaba en fútbol sala y después estuve seis años con chicos en el Calasanz de Soria. De ahí me llamó la selección de Castilla y León en infantil, pero era a nivel provincial y a partir de ahí ya se acababa, no podía jugar más con chicos. Yo quería más porque no quería dejarlo y nos fuimos a Burgos.

Ahora sabe que los sacrificios han compensado, ¿pero cuando iba y venía de Soria a Burgos sin saber si le llegaría la oportunidad también compensaban?

Siempre compensaban. Cada día que pasa le digo a mi padre que si estoy aquí es por él. Tuvieron mucha paciencia y me ayudaron. Lo que ha hecho mi padre pocos lo harían e incluso a veces era quien me animaba cuando no tenía demasiadas ganas.

¿Por qué se decide por el Dépor Abanca?

Aparte de por el proyecto, la afición, la estructura del club... por lo que me han contado jugadoras que han estado aquí. Ainoa Campo [exdeportivista y ahora en el Villarreal] me habló muy bien del club, que el trato es exquisito y que tienes todo lo que necesitas. Me dijeron que no me lo pensara entre todas las opciones que tenía.

¿Le llamaron muchos clubes?

Sí, incluso de Primera División, pero yo no quería dar el salto para estar en el banquillo. Lo tienes que dar cuando estés preparada, no deprisa y corriendo. El Dépor tiene una estructura muy buena e incluso mejor proyecto que muchos clubes de Primera. Eso dice mucho, no es ir rápido, es ir bien.

Aquí la meta es el ascenso, ¿las aspiraciones también influyen en la decisión?

Eso es. Yo lo veo posible, aunque es una competición muy complicada, te puede ganar el último. Lo vimos la semana pasada contra el Oviedo, al que dominamos ya en pretemporada y que nos empató en la última jugada. Somos una plantilla y un cuerpo técnico preparado para subir. Es lo que dice Irene [Ferreras], queremos subir, pero hay que merecerlo. Te pueden pitar una falta tonta en el 95 y empatar, pero has jugado, competido y tienes la conciencia tranquila porque lo has hecho bien.

¿Se han cumplido las expectativas que tenía cuando fichó?

Ya no es solo una cuestión salarial. Hablo de todo, de que te tratan como una profesional, como una deportista profesional. Yo esta mañana [por ayer] estaba mala y llegué aquí [a la ciudad deportiva] y ya me tenían preparado un jarabe. Voy al fisioterapeuta y me tratan, llegas al vestuario y tienes preparada la ropa, te la quitas y se la llevan para lavar, hay jardineros trabajando para que el césped esté perfecto para cuando juguemos el domingo, cómo te trata la afición... Todo lo que te prometieron por teléfono ves que está pasando, que no te han mentido. Los directores deportivos te intentan convencer, pero todo lo que me han contado de aquí se está cumpliendo.

¿En estos meses en el club y en la ciudad le ha dado tiempo a sentir el deportivismo?

Se respira muchísimo ese sentimiento en la ciudad. Tener ese apoyo de personas que están tan involucradas en el fútbol femenino, que griten tu nombre y que se levanten cuando marcas un gol... Yo eso nunca lo había sentido. Es otro escudo, una cosa totalmente diferente.

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