Jácome se queda aislado al dejarle PP, PSOE y BNG sin liquidez en el Concello de Ourense

Los tres partidos de la oposición rechazaron la convocatoria de un pleno extraordinario para habilitar 5,5 millones | El alcalde ourensano culpa al interventor de hacerle ‘lawfare’

El secretario municipal 
conversando, ayer, con 
el alcalde, Gonzalo 
Pérez Jácome. |   
// IÑAKI OSORIO

El secretario municipal conversando, ayer, con el alcalde, Gonzalo Pérez Jácome. | // IÑAKI OSORIO / M. J. Álvarez

M. J. Álvarez

El alcalde de Ourense, Gonzalo Pérez Jácome, inicia el camino hacia una posible agonía presupuestaría tras el rechazo, ayer, de los tres grupos de oposición (PP, PSOE y BNG) a convocar un pleno extraordinario y urgente —el segundo en 24 horas y el séptimo de mandato— en el que pretendía aprobar sendas modificaciones de crédito, por algo más de 5,6 millones de euros, para dotarse de liquidez con la que poder seguir gestionando el concello.

Eran las modificaciones número 22 y 23, que son las que lleva en estos meses del nuevo mandato municipal y que se nutren con el remanente de tesorería, dado que el Ayuntamiento no cuenta con presupuestos actualizados desde 2020.

La oposición, incluido el PP que el pasado lunes había salvado a Jácome al darle apoyo a otra modificación de crédito para pagar facturas pendientes a proveedores, le dio esta vez la espalda en bloque a un regidor que cada vez se encuentra más solo políticamente e incluso enfrentado a dos funcionarios, secretario e interventor, a los que también el lunes les soltó, “lo que les toca es joderse y denunciarme”, si estaban enfadados porque no les dejaba intervenir en los plenos municipales.

Ayer se reiteró en su línea de ataques al interventor, al que acusó de hacerle “lawfare” (guerra jurídica para entorpecer la política) y de “intentar gobernar el Concello”. Dejó entrever que va tomar medidas contra este funcionario —ya destituyó a varios jefes de servicio— y le culpó de no poder celebrar el pleno previsto para ayer por “retrasar hasta el límite la entrega en plazo de informes”.

El “no pleno” más delirante duró apenas ocho minutos al no aprobar la oposición la urgencia y comenzó ya con el abandono de la sala antes de la votación del BNG, después de que el alcalde le retirara la palabra a su portavoz, Luis Seara. El nacionalista trataba de explicar que iban a denegar la urgencia el pleno “por una flagrante y evidente vulneración de la legislación vigente” al pedir que se aprobaran los expedientes sin informe de fiscalización previo.

Antes de levantar la sesión, aún tuvo tiempo el alcalde de denegar la palabra a la portavoz del PSOE, Natalia González, a la que acusó de “ignorante” por desconocer cuándo el reglamento le permite intervenir en un pleno; de mandar callar a dos ediles del PP que estaban hablando; y de culpar a la oposición y al interventor —que ya tuvo varios actos de respaldo de los colegios de interventores, ante las continuas críticas del alcalde a su labor como funcionario público— de impedir hacer obras “vitales para la ciudad” que no podrán contar con presupuesto “hasta abril o mayo” del año que viene.

Lo ocurrido ayer es otra evidencia de la ruptura del acuerdo tácito de PP y Democracia Ourensana por el que se garantizaban ambos la mayoría en Diputación y Concello, respectivamente, pacto que se desarmó tras anunciar Jácome su candidatura a la Xunta, en lid con el que había sido su benefactor para ser alcalde, el presidente del PPdeG, Alfonso Rueda. Ahí empezó Jácome a quedarse sin apoyos.

El logro histórico del presidente de la Diputación, Luis Menor, que logró sacar adelante la semana pasada y por primera vez unos presupuestos con apoyo del PSOE y sin necesitar de los votos de Jácome, que votó en contra, marcó el inicio de un posible cambio de estrategia.

Según fuentes de la oposición, entre mayo y junio se habrá acabado el remanente y el Concello tendrá que endeudarse. El plazo que se ponen para ver qué ocurrirá con el actual alcalde dependerá de los resultados que tenga la candidatura de DO en las elecciones autonómicas y si el PP los necesita.

Todo apunta además a que en enero podría marcharse el puntal que sustenta la acción de gobierno, Francisco Cacharro, el “city manager” que contrató y al que Jácome llama el “Messi de los funcionarios”. El futuro municipal es incierto, la liquidez se acaba.