Es curioso e impertinente el empecinamiento que demuestra la Corporación Municipal de Betanzos, intentando patentizar oficialmente el escudo de la Ciudad, pese a las razonadas y rigurosas alegaciones que se han ofrecido, por activa y por pasiva. Proponer la inserción de ciertos elementos de dudosa credibilidad histórica, en el proyecto que ha de presentarse para aprobación de la Xunta de Galicia, es inadmisible histórica y heráldicamente. Convertir, sin más paliativos, en bezantes de oro, lo que pudieran ser roeles de púrpura y sin prestar oídos a otras voces autorizadas -al margen de la que aquí se expresa-, es lanzarse a una piscina sin agua.

Con todo su iluso optimismo lo demuestra la Corporación Municipal, cuando señala que «se limita a refrendar las conclusiones del experto designado». Así, sin más, nos deja esta forma poco objetiva de considerar más seriamente, algo de suma trascendencia y responsabilidad, frente a la ciudad que representa y a su propia historia.

En ningún momento, quien esto firma, ha pretendido que se tomara como dogma de fe cuanto, personalmente, propone y sugiere. Simplemente, ha mostrado una duda razonable, señalando fórmulas para despejar la incógnita con rigor científico, averiguando qué esmaltes, en su origen, fueron utilizados.

Y, según se desprende de la reseña citada, publicada en el día de ayer, el «experto designado» por el Ayuntamiento, es quien -¿particularmente? -desestima las alegaciones «por no haber ninguna referencia previa, ni formal, ni textual del púrpura». También podemos preguntar, ¿dónde aparece un documento serio, fehaciente y riguroso que diga que son bezantes de oro y no roeles de púrpura? ¿Se refiere el «experto designado», a un supuesto testimonio, en el que se diseña un escudo de Betanzos, lleno de contradicciones y errores manifiestos, como ya venimos exponiendo desde hace tiempo? ¿Qué más tenemos que demostrar?

Escudo de Puerta de la Villa.

Voy a concluir, por no disponer de espacio suficiente para explicar la invalidez histórica y científica que se pretende con el cambio previsto, pero no sin antes rebatir las aportaciones de dos historiadores locales, a los cuales se menciona en la referida recensión periodística. En sus libros escritos sobre la Historia de Betanzos -uno copiando al otro-, dicen textualmente que estas armas «se componen de campo ó fondo azul; un puente de tres arcos y un castillo sobre él al medio, de dos cuerpos, de plata ambas piezas, y seis redondeles, tres a cada lado del castillo, de oro; un río del color natural por debajo del puente, una cabeza de dragón en lo mas alto del escudo, y sobre ella la corona ducal».

El escudo al que ambos se refieren, se encuentra en la Puerta de la Villa que, para mayor entendimiento, insertamos su imagen. ¿Puede alguien, ante esta lectura, dar credibilidad a algo inexistente? ¿Quién puede visualizar los esmaltes en este escudo de piedra…? Por no citar la cabeza del dragón y la corona ducal. ¿Es o no es estrambótico?

Lo único que debe hacerse, sin perder el juicio, es una radiografía específica a las diversas capas de pintura de la policromada piedra armera del zaguán del antiguo Ayuntamiento. En ese momento y no ahora, será pertinente su aprobación, sin tapujos ni componendas.

No obstante -a buen seguro-, seguirá el despropósito y el enredo, contra viento y marea.