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La Opinión de A Coruña

Cambre ayuda a escolarizar y alimentar a 480 niños en un proyecto en Mozambique

La Fundação Encontro garantiza la educación y la comida a pequeños de entre cinco y seis años | El Concello aporta 15.000 euros, lo mismo que el Fondo Galego de Cooperación

Niños trazan formas en el suelo con piedrecitas para trabajar la psicomotricidad fina en la escuela y, abajo, vivienda de una familia vulnerable. | // LA OPINIÓN

“La madre decía que ella no necesitaba nada, porque iba teniendo para dar de comer a sus hijos”, cuenta la concejala de Servicios Sociales de Cambre, Lúa Sanguiñedo, sobre una familia considerada vulnerable por una comunidad de Mozambique que, a ojos de aquí, es vulnerable del primer al último domicilio. El lugar donde duerme esa familia está hecho de chapas procedentes de los restos de la actividad de la capital del país, Maputo, próxima a la población, y de ramas secas, aparentemente, de bambú. Y no tiene más suelo que la tierra roja que pisan los habitantes de Boane y Namaacha, los distritos mozambiqueños donde la Fundação Encontro ofrece escolarización, comida y acceso a la sanidad a los más pequeños y fomenta la igualdad de género, con la colaboración del Fondo Galego de Cooperación e Solidariedade y el Concello de Cambre.

Cambre ayuda a escolarizar y alimentar a 480 niños en un proyecto en Mozambique

Sanguiñedo asegura que jamás olvidará las lecciones que se trajo del viaje en el que conoció los proyectos a los que contribuye el Ayuntamiento cambrés, que ha aportado 15.000 euros, sumados a los 15.000 consignados por el Fondo, procedentes de las cuotas anuales de los cien concellos y las tres diputaciones socias. Unos 480 niños de entre cinco y seis años tienen garantizada la alimentación, “que a veces allí es muy difícil”, señala la edila, además de la educación y el acceso a las sanidad, que se extiende a sus familias.

La contribución a la igualdad de género, una apuesta de Cambre, asegura Sanguiñedo, tiene un largo camino por recorrer en esas comunidades. “Allí es un logro que un hombre ya no solo lleve a la escuela a sus hijos varones, sino también a sus hijas. Hasta hace poco, los padres llevaban a los niños y las madres, a las niñas”, apunta la concejala. Además, señala, hay que trabajar para evitar los embarazos en menores, en una zona especialmente asolada por el sida, factor que explica la elevada mortalidad infantil en “el décimo país más pobre del mundo”, donde “cada mujer tiene o cinco hijos de distintos padres, porque muchos hombres no asumen ninguna responsabilidad y se marchan”, explica Sanguiñedo. Añade que las niñas perdían clases en los días de menstruación hasta que la iniciativa de cooperación les ha entregado bragas menstruales.

Reafirmarse en el potencial de la cooperación es la principal conclusión que Sanguiñedo se ha traído de África. “Lo que aquí supone muy poco, allí soluciona la vida a una comunidad”, afirma. Lamenta que “en Galicia la Cooperación es una Secretaría Xeral, no una agencia, no una entidad en sí misma, como sí es en País Vasco, Cataluña o Valencia”.

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