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O Burgo despide un pedazo de ría

Vecinos ven con disgusto la supresión del codo junto al jardín botánico por la regeneración

Canalización ejecutada en la obra de la ría, este sábado. VÍCTOR ECHAVE

Hacía falta limpiarla, hasta ahí hay quorum. Pero la eliminación del recoveco que dibujaba la ría junto al jardín botánico genera disgusto e incluso recelo acerca de la solución adoptada para descontaminar el estuario de O Burgo. Con la morfología del cauce del lado de Culleredo transformada por completo junto a la avenida Xoan Carlos I, vecinos y caminantes que frecuentan la zona miran con discrepancia y ya casi nostalgia la notable superficie en obras que un día fue agua.

Trabajos en el litoral de O Burgo, junto al jardín botánico, este sábado. | // VÍCTOR ECHAVE

No me parece una solución muy apropiada sacar de la naturaleza algo. Es como en el Ensanche, en A Coruña, que construyeron edificios pero cuando el mar se enfada... Me parece un desastre”, reflexiona Ángeles Mallo, vecina que vive “al lado” del epicentro actual de los trabajos de regeneración del estuario. “Nos quedamos sin un trozo de ría. No sé cómo quedará, pero aunque pongan un jardín no va a ser lo mismo. Antes veíamos la ría, el agua. Ahora tendremos que andar un trecho más para verla”, apunta.

“El cierre no nos gusta nada. Encajonar el río no nos termina de convencer”, señala María José Fernández, quien, junto a Francisco García, se acercó bajo el sol del mediodía de este sábado “en modo abuelo a ver las obras” desde su vivienda, unas calles atrás. Sí incide Fernández en que acometer la limpieza de la ría “hacía mucha falta”.

Cándido García, vecino de la zona, admite que “a la vista” no le gusta el resultado que van revelando los trabajos y, además, desconfía de la solución adoptada. Sospecha que los problemas que acumuló el estuario durante años tienen más relación con la modificación de los flujos de agua y de la aportación de sedimentos derivada de cambios como los originados por la construcción del dique de abrigo, según, asegura, le explicó un ingeniero que trabajó en la obra en 1977.

La modificación del litoral entre el jardín botánico y la pista deportiva ha alejado el agua, en efecto, y ha estrechado el cauce de forma muy llamativa. En lo que hasta hace poco era ría, se aprecian ahora palas o un camión sobre un montón de grava, situado frente al parque infantil en el que los niños juegan ajenos a la eliminación de un paisaje que, con probabilidad, no recordarán. A pocos metros una pareja de mayores descansa al sol en un banco, de espaldas al cambio.

A escasos metros, más cerca del puente, dos embarcaciones trabajan sobre el agua, en cuya superficie destacan varias separaciones, balizamientos o barreras antiturbidez, que se recolocaron para proteger las labores de la draga, según detalla el informe de seguimiento ambiental de las obras que publica el Ministerio para la Transición Ecológica.

Los principales trabajos que quedaron realizados en septiembre, recoge el documento, la ejecución del muro de confinamiento en el recinto sur de Culleredo, ejecución de los muros de encauzamiento del Rego de Trabe, nivelación para formación de explanada de material en el recinto pequeño del recinto sur, finalización de la instalación de las conducciones de agua de exudado de geotubos a la laguna de Fonteculler y la instalación de tuberías de dragado.

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