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El parque de Sandra Ortega: la zona verde modélica para el ecosistema que los escolares ayudan a construir

Alumnado planta árboles en esta zona verde que tendrá hoteles de insectos, charcas para ranas y lugares para pájaros y lagartijas

Niños y niñas de Primaria de Santa Cruz observan los ‘hoteles’ de insectos en los troncos. | // I.R.

Hoteles para los insectos, cajas para los pájaros, huecos entre las piedras para los murciélagos y las lagartijas, frutales para que se alimenten las aves, una charca para las ranas, una iluminación muy discreta para favorecer la presencia de mariposas nocturnas y hasta un alto tronco para intentar que críen en él las lechuzas. Así será el parque urbano que se está preparando en Santa Cruz de Oleiros, donado y financiado por la empresaria Sandra Ortega. Son dos hectáreas de suelo que se convertirán en una zona verde modélica, un ejemplo de cómo hacer convivir a las personas, a la flora y a la fauna. Este parque público, que se espera que abra la próxima primavera, también es participativo: alumnado de quinto de Primaria del colegio Parga Pondal estuvo el pasado jueves con los expertos de jardinería de Trébore ayudando a plantar árboles y arbustos, conociendo su diseño e incluso aportando ideas para mejorarlo.

Conchi Pérez explica las características del parque al alumnado | // I.R.

Conchi Pérez, responsable en Jardinería Trébore que recibió el encargo de diseñar este parque singular con ayuda de expertos del grupo naturalista Hábitat, explicó a los escolares el origen de este parque. “Una persona heredó este terreno de su madre, podía construir ochenta casas pero pensó, después de la pandemia, que se podía aprovechar para un parque natural, para que la gente pudiese disfrutar, dejar este legado”. Pérez contó también que el criterio fue hacer un parque totalmente natural, donde no se utilicen productos químicos ni fitosanitarios, donde apenas se gaste en mantenimiento, donde se use abono natural y se reutilice desde la hierba cuando se siegue hasta los restos de poda, para tener una “huella de carbono cero”, una zona verde sostenible, favorecedora de la biodiversidad.

Escolares plantando árboles en el parque.

“Queremos favorecer que aquí exista la mayor variedad posible de biodiversidad. Tenemos unos troncos con agujeros donde ya se ha instalado un abejorro. De noche han venido de Hábitat y han visto que hay muchísimas mariposas nocturnas”, destacó Conchi Pérez.

Los escolares, tras conocer la historia y el objetivo del parque, ayudaron a plantar acebos, arándanos y álamos, aprendieron cómo se hacía e incluso a sachar. Les encantó saber que habrá un espacio con tarima para cualquier actividad “como grabar vídeos de TikTok”, que se dejará una pradera grande en estado natural para tomar el sol o jugar. Los restos de los muros de piedra de una antigua granja se han arreglado y se dejaron huecos para aves, murciélagos y lagartijas, además de “pasos para mamíferos”. Habrá también una pequeña construcción, una cubierta, con una zona para hacer deporte y para picnic.

“Esto se completa con otra que ya hicimos, un álbum de cromos que representan plantas, con sus características y propiedades., después de que investigasen sobre ellas. Esos álbumes se entregaron a la biblioteca del Centro de Divulgación Ambiental, el Ceida, que ahora los tienen en su fondo y se pueden consultar. Con esta actividad trabajamos conceptos como biodiversidad y sostenibilidad. Y ahora pueden aportar ideas para este parque”, explicó Alicia Tojeiro, tutora junto a Irene Mandía de estos escolares que se preparan para la conservación de nuestro planeta.

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