Mudanzas por los trabajos en la ría

Las obras desplazan a las nutrias, habituales en el estuario, a su comienzo, cerca del Mero

Una nutria, en el comienzo de la ría, cerca del puente de la AP-9.   | // L. O.

Una nutria, en el comienzo de la ría, cerca del puente de la AP-9. | // L. O. / Sara Vázquez

Los profundos cambios y movimientos que experimenta la ría de O Burgo con los trabajos de regeneración exigen un ejercicio de adaptación a los residentes de la zona, también bajo sus aguas. Las nutrias, habituales en el estuario, donde la zona cercana al puente romano ejerce de despensa habitual, se han desplazado al comienzo de la ría, cerca del Mero o del río Gándara, asegura el especialista en estos mamíferos y naturalista Juan Veiga. “La presencia es mínima ahora mismo”, afirma el experto, aunque pequeñas alteraciones en los medidores de turbidez instalados para el seguimiento de las obras dan testimonio de que todavía se acercan de vez en cuando por las que fueron sus aguas de confort.

Un ejemplar, junto al puente romano de O Burgo.   | // L. O.

Una nutria cerca del sensor de turbidez de la laguna, en un informe de seguimiento de la obra.. | // L. O. / Sara Vázquez

“Tienen que ir porque es zona de comida y tienen que ir allí, pero ya no se ven ni en el puente de O Burgo comiendo los mejillones y los percebes que están pegados a las piedras en los pilares del puente, muy poquitas”, relata Veiga. Apunta que “en las observaciones, ahora donde más se ven es donde el puente de la autopista AP-9, en la cabecera, donde empieza la ría y acaba el río Mero o donde el río Gándara”. “Son muchas máquinas, también de noche, y mucha gente trabajando”, señala el especialista. La presencia de las dragas, los ruidos de los trabajos y los cambios en la morfología del estuario, que “se está convirtiendo en un canal”, son los principales factores que han llevado las nutrias a trasladarse ría arriba, señala el experto, que muestra sus discrepancias con la decisión de cambiar la silueta de la ría para crear parques sobre los espacios que servirán para el confinamiento de lodos extraídos del fondo, tanto en la margen cullerdense, entre el jardín botánico y las pistas deportivas, como en la de Oleiros, cerca de O Paraíso.

Los medidores instalados en la zona de la laguna de Fonteculler, prevista para la decantación que permita devolver las aguas, ya filtradas, a la ría, registraron picos de valores anormales, sobre todo por las noches, alteraciones que los responsables del control de las actuaciones atribuyen a la presencia de fauna en el entorno, como recoge el informe de seguimiento de los trabajos correspondiente al mes de abril. “Se mantiene la existencia de picos de turbidez principalmente en horario nocturno previsiblemente asociados a la interferencia del sensor de medición de turbidez con fauna presente en la ría”, describe el documento, que recoge, de hecho, una fotografía nocturna de una nutria que camina por las proximidades del medidor de turbidez.

Un ejemplar, junto al puente romano de O Burgo.

Un ejemplar, junto al puente romano de O Burgo. / La Opinión

Frente al distanciamiento de las nutrias, ha llamado la atención de los naturalistas la reciente llegada de diez zarapitos reales, especie de la que, habitualmente, se puede ver a algunos ejemplares “a finales de julio o agosto”. El anticipo de su paso por estas latitudes puede deberse a que “algo les asustó donde estaban” o a los efectos del cambio climático y la sequía en el sur de la península.