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La Opinión de A Coruña

Festival de Málaga

Oscar Jaenada: "Muy raras veces llegamos a una verdad a través de la mentira, pero ocurre"

El intérprete madrileño es un miembro del cuarteto que soporta el peso de 'La piel en llamas', la adaptación cinematográfica de la obra de teatro homónima de Guillem Clua

El actor Oscar Jaenada.

El intérprete madrileño Oscar Jaenada es un miembro del cuarteto que soporta el peso de 'La piel en llamas', la adaptación cinematográfica de la obra de teatro homónima de Guillem Clua, una reflexión sobre la visión de las guerras que ofrecen los medios de comunicación a partir de una foto convertida en un icono casi pop. Fernando Tejero, Ella Kweku y Lidia Nené completan el reparto de la película de David Martín-Porras, fuera de concurso en el Festival de Málaga.

En La piel en llamas se habla de los daños de la guerra desde otro punto de vista diferente al que estamos acostumbrados, y coincide su estreno con el conflicto de Ucrania.

En nuestra generación muy pocas veces hemos tenido la experiencia de pasar por todo lo que estamos pasando ahora mismo con la guerra de Ucrania. En La piel en llamas se habla de víctimas y de verdugos pero, sobre todo, de los daños de un conflicto de una manera muy humana.

No podemos evitar pensar en la cantidad de niños ucranianos que podrían protagonizar una historia similar a ésta.

A los que tenemos esa empatía o simple y llanamente no somos racistas nos importa ese sufrimiento que deben de sentir todos esos niños y niñas en este tipo de guerras. Todos. Porque esta historia que nos cuentan los personajes de Ella Kweku o Lidia Nené [las actrices del filme] son esas historias que no nos gustaría escuchar pero que irremediablemente suceden.

La película se inspira en la obra teatral de Guillem Clua. ¿Ha sido gratificante como intérprete actuar en un espacio cerrado?

La habitación de ese hotel es un personaje más de la obra, así estábamos viviéndolo los propios actores y actrices. Es muy fácil imaginar esta película de una forma teatral, donde el mismo escenario guarda el secreto más grande de toda la película. David [Martín Porras, director del filme] tenía claro todo el plan de grabación de la película, los planos estaban ya pensados en esos espacios y se facilitó mucho el trabajo para los intérpretes.

Su personaje, ese reportero gráfico que ha tomado una de las instantáneas más populares de la historia (la de una niña saltando por una explosión en un colegio), hace un curioso viaje a lo largo de la trama.

Es un tipo que tiene muy claro todo el funcionamiento de su vida; cada cosa que hace o dice está pensada. Lo que pasa en esa habitación le hace ver las cosas de otra manera pero, al final, la verdad acaba importando poco. Las mentiras muy raras veces traen algo bueno pero en este caso a través de la mentira llegamos a la verdad.

El pasado siempre vuelve, está presente como una herida sin cicatrizar.

En todas las vidas el pasado es único, todos tenemos uno, y nos marca de una manera de la que no somos conscientes. El presente de la película está siempre manchado por el pasado de todas esas personas que están en esas habitaciones.

En esta época de multiplataformas, información inmediata e internet, donde la imagen ha cobrado más poder que nunca, ¿cree que hoy en día una fotografía podría cambiar tantas cosas como la de La piel en llamas?

No sé si pondrá de acuerdo al mundo una foto, ni siquiera una invasión extraterrestre. Una foto tiene múltiples interpretaciones y, además, a mí me parece que ninguna es suficiente para abordar un conflicto de un calibre mayor, tan importante como una guerra.

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