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La Opinión de A Coruña

Luis M. Alonso

Sol y sombra

Luis M. Alonso

Inflación

Los malos gobiernos, al igual que sucede con los no tan malos, suelen caer por el efecto aplastante y demoledor de la economía sobre los ciudadanos de escasa fortuna. En el caso de España, el toro pillará a nuestros dirigentes debido a la inflación galopante y el empobrecimiento en general, tras hundirse la renta per capita del país hasta ocupar el último puesto de la Unión Europea. Con una conciencia política formada, para pasarle factura al Ejecutivo bastaría recordar la alianza con los separatistas y los populistas, la colaboración con los herederos de ETA, los intentos por socavar la Constitución y dinamitar instituciones, y el constante cesarismo de un presidente empeñado en gobernar por medio de los decretos ley, despreciando al Parlamento y a la oposición. Sin contar con las disensiones internas entre las dos fuerzas de izquierda que obligan a continuas crisis y bruscos golpes de timón, en medio del descrédito.

Pero la inflación puede con todo lo demás. Desde que ha empezado a influir negativamente en el veraneo, no existe siquiera la posibilidad de que los españoles se despreocupen de ella, como podrían hacer con tantas otras cosas, en los meses que más tiempo dedican al ocio. Este año nadie puede decir, váyanse de vacaciones, olvídense, y a la vuelta hablamos. La vuelta ya está aquí. Esto ha empezado a ponerse feo de verdad.

La vicepresidenta Nadia Calviño admite ahora que el alza de precios es más elevado y persistente de lo que el Gobierno esperaba y que las familias y el resto van a seguir sufriendo la espiral de la subida en “los próximos trimestres”. El encarecimiento de la vida es una dolorosa realidad que se recrudece por momentos. Mientras tanto, la Moncloa alimenta la tesis de que la carestía está totalmente relacionada con la guerra de Ucrania, aunque la deriva inflacionista, según el Banco de España, había empezado a producirse bastante antes de que estallara el conflicto en el Este de Europa. Y, para ser exactos, así era.

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