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La Opinión de A Coruña

Desirée de Fez

Apostar por las ideas

Hace unos días se estrenó en HBO Max la serie The Rehearsal, aquí titulada Los ensayos. Es lo nuevo de Nathan Fielder, uno de los creadores más brillantes que ha dado el audiovisual de estos años. Es, entre otras cosas, el responsable de la magistral Nathan for You (2013-2017), una serie de Comedy Central (menos conocida de lo que debería) que estaría bien que alguna plataforma recuperara. Y es el productor ejecutivo de How to with John Wilson (2020), magnífica serie documental también disponible en HBO Max. No es nada fácil explicar qué es o de qué va Los ensayos sin tener la sensación de trivializarla. Corro el riesgo y me atrevo a decir que, entre un millón de cosas, es una serie de humor, con ciertos recursos del documental y del reality show, que se cuestiona cómo sería nuestra vida si pudiéramos ensayarla.

Lo que sí es fácil es darse cuenta, incluso con un solo capítulo y sin necesidad de conocer el trabajo previo de Fielder, de que está hecha por personas que realmente manejan ideas, que tienen ingenio, que van a lo suyo, que observan la realidad desde otros lugares y que defienden con autoridad el ensayo y el error. No uso el plural por equivocación. Es innegable que Nathan Fielder es un tipo brillante, que no hay tanta gente que maneje esos conceptos, esas ideas y esos mecanismos para ejecutarlos. Sobre todo en Los ensayos, hay una línea directa entre él y Charlie Kaufman (la influencia de Synecdoche, New York es clarísima), quizá el mayor exponente vivo de esa visión a la vez complicada y extremadamente lúcida del mundo. No hay tantos Nathan Fielder. No hay tanta gente así. Pero la realidad es que la hay, aunque sus ideas no se conviertan en una serie de HBO Max, aunque sea muy poco probable que eso suceda.

Lo que no hay tanto, sobre todo en una coyuntura como la actual, es gente dispuesta a levantar propuestas como las de Fielder, a poner al alcance de creadores así de singulares los recursos necesarios para llevar a cabo sus ideas. De ahí el uso del plural. Cuando aparece una serie como Los ensayos o How to with John Wilson, la atención va directa a sus autores porque son personas realmente brillantes que nos vienen con algo que (para bien) nos cruza los cables. Pero justo en un momento como este, es especialmente necesario recordar que, para que estas cosas pasen, no es suficiente con que haya gente brillante en el mundo. También tiene que haber gente que, además de darse cuenta de lo brillantes que son esos creadores (advertir lo brillante que es Nathan Fielder no tiene ningún mérito), considere que hay que apostar por ellos y decida producirles una serie, una película o lo que sea. Y la verdad es que no hay tanta.

Además de una prueba más de que hay gente increíble concibiendo series y películas, Los ensayos debería ser un recordatorio de lo importante que es hacerles realmente caso, de lo necesario que es producirles y no limitarse a reconocer lo increíbles que son y, a la hora de la verdad, acabar levantando las propuestas de siempre, de los mismos y, por lo general, mucho más simples e intercambiables.

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