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Tino Pertierra.

Solo será un minuto

Tino Pertierra

Influencias del tráfico

El temple de algunas personas se demuestra cuando llevan las manos al volante. Hay quien pierde los nervios al primer contratiempo y se pone en modo energúmeno si alguien le pone en aprietos. Las rotondas son una gran batidora de nervios. El problema principal está en la falta de educación: el desconocimiento sobre las normas que se deben seguir cuando llegas a ese círculo donde se mezcla el movimiento con la imprecisión convierte en ruleta rusa el tránsito entre carriles. ¿Quién demonios tiene preferencia? La confusión suele ser beneficiosa para los talleres de chapa y pintura.

El asunto de los intermitentes tiene su miga. Es una parte de los coches que suele pasar bastante inadvertida para un amplio grupo de conductores. Es normal que vayas tan pancho por un parking y que, de golpe, quien va delante frene en seco para meterse en una plaza vacía. Eh, piensas, ¿sabes que esas luces tan chulas que lleva tu coche a los lados están para avisar al prójimo de las maniobras?

El mundo del parking es, a veces, una novela aterradora de Stephen King: gente sin escrúpulos que aparca torcido ocupando dos plazas o que hace caso omiso a las flechas del suelo y se mete en dirección prohibida más chula que un ocho. Supongo que fueron a la misma escuela de irresponsabilidad que esos seres habituados a hablar por el teléfono móvil mientras conducen o esa subcategoría de chuliplayas que se pegan a los coches que les preceden en la autopista presionando/amedrentando para que se aparten y dejen de molestar yendo a la velocidad permitida. Habrase visto. Siempre hay un loco para un descosido sobre el asfalto, de la misma forma que hay fieras que aceleran cuando llegan a un paso de cebra obligando a los incómodos peatones a dar marcha atrás.

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